"Esa campaña respondió a criterios y objetivos diferentes a los de la Unesco en el sector del patrimonio", declaró Sue Williams, portavoz de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, con sede en París.
"Tenemos una visión muy amplia del patrimonio", añadió. La lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad establecida por la Unesco cuenta con 851 lugares y no sólo incluye monumentos, sino también complejos más amplios como los centros históricos de algunas ciudades o zonas naturales.
Las "siete nuevas Maravillas del mundo" elegidas tras un concurso organizado por el cineasta suizo Bernard Weber son la Muralla china, la estatua del Cristo Redentor de Rio de Janeiro, la ciudad troglodita de Petra en Jordania, el Coliseo de Roma, las ruinas incas del Machu Picchu en Perú, la antigua ciudad maya de Chichen Itza en México y el mausoleo del Taj Mahal, en India.
El objetivo de la iniciativa fue, según sus promotores, actualizar la lista de las siete maravillas del mundo, que se eligieron hacia el año 200 antes de Cristo y que, en cambio hoy, han desaparecido todas menos una, las pirámides de Gizeh en Egipto.
"Todas esas maravillas (elegidas) merecen estar en la lista pero lo que nos entristece un poco es que esa lista se limite a siete", declaró por su parte Christian Manhart, responsable del departamento de comunicación y proyectos educativos del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Manhart subrayó el carácter " muy mediático" de la iniciativa de Weber. " La cifra siete era adecuada para la antigüedad porque el mundo antiguo era mucho más pequeño que el actual", añadió Manhart al precisar que ese mundo antiguo sólo comprendía la cuenca mediterránea, Oriente Próximo y Oriente Medio.
"Pensamos que es un mensaje negativo para los países cuyos lugares no fueron elegidos", aseguró. La Unesco se desmarcó abiertamente el 20 de junio de la iniciativa de Weber al declarar no tener ningún tipo de relación con la misma.