Asomarse por la ventanilla, abrirla en época invernal, salivar o conversar con el conductor son algunas de las conductas prohibidas para los pasajeros del transporte urbano de pasajeros y que, se sabe, no se cumplen como se debiera.

En este caso, una denuncia que ingresó al espacio Periodismo Ciudadano de Rosario3.com da cuenta de un chofer de la línea 35/9 verde que, como se ve a menudo con otros colegas suyos, no tuvo drama de entablar una larga charla con una persona que subió al colectivo y directamente apostó sus brazos sobre la baranda que rodea al conductor para quedarse parado allí a hablar.

El usuario de este sitio, que adjuntó una imagen más que clara, plantea que se trata de una actitud “habitual en nuestro transporte”. “¿Y los inspectores?”, se pregunta además sobre la falta de controles para prevenir este tipo de actos indebidos, que ayudan a la distracción de quienes tiene en sus manos la integridad física de muchas personas por día a bordo de cada unidad de transporte.

Se trata de una falta de responsabilidad compartida, ya que, según dictan las normas y sobre todo el sentido común, ni el chofer debe prestarse a una conversación, ni un pasajero debe desviar su atención.