Este importante efecto negativo en la calidad de vida involucra a la mayoría de los procesos cotidianos del paciente, como el bienestar físico, psicológico, social, sexual y profesional. Como resultado se desarrolla un aspecto somatopsíquico de la enfermedad, por el cual el enfermo además de padecer los problemas emocionales que la vida misma genera, agrega los desencadenados por este padecimiento tan importante en la estética de las personas. Podemos decir entonces, que esta patología tendría dos mecanismos capaces de interferir en una adecuada respuesta terapéutica. Por un lado el aspecto psicosomático, mediante el cual los factores estresantes son capaces de inducir un brote de la enfermedad. Y por otra parte, la aparición de dicho brote trae como consecuencia el segundo aspecto, el somatopsíquico.
Pero como dijimos al comienzo, la psoriasis fue considerada durante mucho tiempo como una afección inflamatoria crónica de la piel, con origen multifactorial, concepto que se ha modificado en los últimos años debido a la exhaustiva investigación de esta patología.
Actualmente la psoriasis debe considerarse como una enfermedad inflamatoria sistémica crónica, esta aseveración se desprende de los numerosos estudios realizados recientemente, los cuales destacan la importante asociación con enfermedades cardiometabólicas, además de la ya conocida artritis psoriásica. Es notable la presencia de comorbilidades como la obesidad, diabetes, dislipemia, esteatosis hepática no alcohólica, síndrome metabólico, cardiopatía isquémica y accidentes cerebrovasculares que presentan los pacientes que padecen psoriasis moderada y severa. Estas publicaciones sugieren que la psoriasis puede ser un factor de riesgo por sí misma para el desarrollo de la aterosclerosis. Los resultados son consistentes por el conocido efecto que tiene la inflamación crónica para el desarrollo de la aterosclerosis y el infarto de miocardio, hecho que muestran distintas bibliografías en pacientes con artritis reumatoide, que arrojaron las mismas conclusiones.
¿Por qué realizar un abordaje multidisciplinario del paciente con psoriasis? Lo expuesto previamente nos sugiere que la atención integral del paciente con psoriasis moderada a severa permite optimizar las respuestas terapéuticas y controlar precozmente enfermedades sistémicas causantes de mayor morbilidad aun, como las cardiopatías isquémicas o los accidentes cardiovasculares. La posibilidad de realizar un diagnóstico y tratamiento adecuado de la enfermedad, aporta un mejor control de la psoriasis y las comorbilidades que frecuentemente se presentan.
Los mejores resultados se obtuvieron actuando en forma multidisciplinaria, logrando disminuir las patologías cardiometabólicas concomitantes y controlando la enfermedad cutánea, sin dejar de lado el aspecto psicológico de esta importante patología.
En conclusión, la mejor calidad de vida del paciente con psoriasis se obtendrá si logramos actuar en forma plena, sobre los distintos factores que contribuyen a perpetuar esta entidad.
Dr. Jose Maria Cabrini
Médico Dermatólogo - Mat. 4863