Si bien el mito creció con los años, los tres reyes de oriente tienen su origen en la Biblia, concretamente en el Evangelio de Mateo, que es la única fuente que menciona a unos magos judíos, posiblemente provenientes de Egipto, que visitan a Jesús tras su nacimiento. San Mateo explica que eran astrónomos que conocían con precisión el movimiento de la estrella. La tradición más difundida cuenta que llegaron de Oriente y que iban guiándose por la estrella de Belén. Llegan al pesebre donde estaba Jesús por la desconfianza que le generaba Herodes quine consideraba que el nacimiento del nuevo Mesías era una amenaza a su poder.
Los astrónomos, que no sospechan eso, encuentran al Niño Jesús, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra. Melchor regala oro, representando su naturaleza real. Gaspar el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús y Baltasar mirra porque representa su sufrimiento y muerte futura. A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras, incluyendo el presunto estatus real.
La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). Es en una imagen de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar.
Luego del retrato en esta iglesia italiana, la tradición fue agregando detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).
En los países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la festividad de los Reyes Magos, con la costumbre de hacer regalos a los niños desde la noche del día 5 de enero. Es normal que los niños escriban una carta dirigida a los reyes solicitando los regalos que desean así como asegurando su buen comportamiento durante el año ya que, según la tradición, los niños que se portan mal reciben carbón dulce en vez de regalos. Por otra parte, es también tradición dedicar el día de Reyes a desarmar el arbolito y los adornos de la Navidad.