La idea es que el diálogo con los jefes gremiales prospere antes del inicio de las paritarias y pretende encarar una negociación "civilizada", dado que el año próximo estará signado por el cambio de mando en la secretaría General de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Más allá del tope de 16 por ciento, cada gremio deberá discutir mejoras no remunerativas que lleven el alza salarial para fines de 2008 cerca de 20%. Es que, más allá de que el proyecto cuente con el aval de la Unión Industrial, la mayor parte del sector trabajador no considera válidos los valores inflacionarios del Indec, que este año arrojaría un alza inferior a 9%.
Lo único que el sindicalismo oficial está dispuesto a negociar es relacionar el reclamo con la necesidad de recuperar la competitividad del “salario luego de más de cinco años de crecimiento”.