Claudia Lauría, vicedirectora de la escuela, contó que para robar los caños rompieron las membranas, ya que la instalación de agua va por los techos porque la escuela está preparada para continuar la construcción hacia arriba.
La docente contó que este es el quinto robo en dos meses. Y dijo que el daño fue grave no sólo porque los dejó dos días sin clases, sino además por lo que hubo que pagar para reinstalar el material robado. Lo peor es que desde la empresa que hizo el trabajo piensan que por el botín los ladrones no obtendrán en el mercado negro más que unos 40 pesos.
Lauría dijo que uno de los problemas que agrava la inseguridad en la zona es que por las obras del casino y las de Batlle y Ordóñez la calle está cerrada y por lo tanto los ladrones pueden hacer de las suyas sin ser vistos, ya que de noche no entra nadie.
Además, relató que los alumnos de la escuela, que tiene alarma pero eso no la mantiene a salvo, sufren constantes robos de zapatillas, mochilas y celulares.