"Váyanse ustedes, que tienen hijos. Yo me quedo”. La frase de Oscar Ismael Poltronieri acusará el próximo junio 37 años. La dijo frente más de medio millar de soldados ingleses en el Monte Dos Hermanas en las Islas Malvinas. Por esa declamación, recibió la máxima condecoración militar otorgada por la República Argentina: la Cruz al Heroico Valor en Combate. Y es, a la fecha, el único soldado conscripto vivo que la ostenta.
Según distintas crónicas, más de un centenar de soldados argentinos dejaron el lugar mientras él “los cubría”.
Nacido en Mercedes (Buenos Aires), Oscar Ismael tenía 19 años cuando llegó a la Isla Soledad. El 12 de abril de 1982, emprendió su viaje desde El Palomar hasta Río Gallegos. Y de ahí, al sur. Una vez allí, la realidad fue abrumadora: estaba en una guerra.
Como parte del 6º Regimiento de Infantería Mecanizado fue asignado al Monte Dos Hermanas, ubicado al oeste de Puerto Argentino. Poltronieri se desempeñó como soldado a cargo de una ametralladora, la misma con la que se recibió de héroe nacional.
“La comida no llegaba porque el terreno era intransitable y los camiones del Ejército no podían pasar. Tampoco teníamos agua, por lo que tuvimos que sobrevivir con un charco para lavarnos y otro para consumir”, relató en una entrevista con el diario Crónica en abril de 2018.
“Hacía mucho frío y andábamos todo el tiempo mojados. Yo no me morí congelado porque estaba curtido del campo, pero muchos chicos que vivían en Capital sufrieron muchísimo las condiciones extremas del clima”, contó.
El 11 de junio de 1982 "Poltro" –tal como le decían sus compañeros, acusa el citado medio– escribiría su propia historia, la que lo marcaría de por vida; la misma que no sabía si iba a continuar.
Un grupo de 600 soldados británicos atacó el 4º y 7º Regimiento de Infantería y luego avanzó hacia el 6º. Frente a la superioridad numérica, el coronel Augusto Esteban Vilgré Lamadrid ordenó a sus combatientes que se retiraran.
“Váyanse ustedes, que tienen hijos. Yo me quedo. Váyanse todos, carajo. Yo me quedo y los cubro. Ustedes tienen algo por lo que volver”, fue la respuesta de Poltronieri. Entonces, empezó a disparar hasta que ya no pudo contar el tiempo.
¿Cuál fue la estrategia para sobrevivir? Se movía cinco metros y disparaba. Otros diez metros, y volvía a disparar “de esta forma pensaban que era toda una compañía atacando y no avanzaban”.
Tras repeler el ataque, volvió a Puerto Argentino. Entonces, se enteró de la rendición.
“Cuando llegué, no podían creer que estaba vivo. Me habían dado por muerto”, explicó el primer hijo de Ismael Abel Poltronieri y María Esther Luciani; el mayor de cinco hermanos que fue criado “de a caballo” y en el campo, y a quien el destino le tenía preparada la gloria.