La FIFA anunció en mayo pasado una prohibición con efecto inmediato de disputar partidos en zonas ubicadas a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, con el argumento de que es perjudicial para la salud de los futbolistas y que otorga ventajas deportivas al equipo local. La decisión provocó las inmediatas críticas de varios países de Sudamérica, como Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.
Lo que los países andinos consideran una afrenta ha sido en realidad la respuesta de la FIFA a los planes de Perú de llevar sus cruces para la clasificación a la Copa del Mundo hasta Cuzco, a una altura de 3.400 metros.