Con los brazos vendados y aún con muestras de temor por el hecho que le tocó vivir, Alicia recibió a las cámaras de Canal 3, ante las que contó que no esperaba la agresión del perro, ocurrida en Piedras al 2100 –en una zona de departamentos de pasillo–, y relató cómo fue rescatada del mismo.
“Pensé que no me iba a morder, pero de golpe me atacó y me tiró al piso –explicó la mujer–; comencé a gritar pidiendo auxilio y una vecina enfrentó al perro con un palo y tironeándome el brazo me sacó”.
Alicia sufrió algunos desgarros musculares y de tendones en los brazos, que usó para intentar taparse la cara y el cuello ante la arremetida del dogo, una raza muy vinculada a hechos violentos pero que no siempre son bien cuidados por sus dueños.
Según vecinos del barrio, este mismo animal tiene antecedentes de este tipo, con el ataque a un menor.