Con un desfile por las calles de Calcuta, la India, que por su ubicación geográfica (centro de Asia) y su uso horario fue de los primeros países del mundo en recibir Navidad, miles de personas celebraron Nochebuena en un clima festivo aunque con creencias diferentes.

Aunque la Navidad es festejada por las comunidades cristianas en La India, donde la figura de Papá Noel se impone como en todo el mundo, en este país multirreligioso domina el festival de Diwali, el más importante de los hindúes, que se celebra con tanto vigor y entusiasmo como la festividad navideña.

Diwali conmemora la vuelta del dios Ram a su reino de Ayodhya tras catorce años en el exilio, durante los que, como hecho más señalado, vence al rey diablo de Lanka (la Sri Lanka actual).

La fiesta es también llamada el festival de luces porque se iluminan las casas con luces artificiales, lámparas y velas, aparte de la costumbre de intercambiar regalos con los parientes, amigos, vecinos y todos los conocidos.

Durante la festividad, las casas se llenan de regalos, que van desde los tradicionales dulces indios de intenso sabor hasta electrodomésticos y joyas de plata y oro con envoltorios coloridos y brillantes, muy acordes con el gusto indio.

Durante este festival también se reza para la prosperidad en el futuro, por lo cual los fieles reverencian a Lakshmi, la diosa de la fortuna, y a Ganesha, la deidad con cabeza de elefante, que es considerada portadora de la suerte.