El chico, de 7 años, permanecía en estado vegetativo tras ser atropellado por un vehículo el 13 de abril de 2005. Su caso tomó gran repercusión a fines de 2006, cuando el Comité de Etica del Hospital "Andrés Isola" le pidió a la Justicia que analice la posibilidad de desconectarlo del respirador, pese a la negativa de los padres, por considerar que había ingresado en una muerte cerebral irreversible.
El joven padre del nene, José Luis Andrade, comenzó en ese momento una campaña para evitar que su hijo sea desconectado del respirador. El reclamo fue atendido por las autoridades provinciales y el gobernador Mario Das Neves, quien garantizó la continuidad de la asistencia respiratoria en el hospital de Puerto Madryn.