Un caso especial es el de la escuela Nº 125 Antonio Herrera, de la ciudad de Funes, donde además de dar clases, se brinda el servicio de comedor a un importante número de chicos carenciados de la zona.
Allí, desde el temporal del 15 de noviembre último, la mitad de las instalaciones fueron clausuradas por el Ministerio de Educación, por considerar que no está garantizada la seguridad. “Los techos se rompieron y el agua entró directamente a los salones que se volvieron inhabitables –cuentan los padres de los alumnos a Rosario3.com– y a pesar de que el dinero para los arreglos fue pedido por la dirección de la escuela al Ministerio antes de fin de año, todavía no llegó y por eso todos los cursos están amontonados en apenas cinco salones”.
Pero eso no es todo: como consecuencia de las sucesivas lluvias, las paredes comenzaron a electrificarse y por precaución, el sistema eléctrico fue interrumpido. “Para que los chicos no queden sin clases por la falta de luz", dice la madre de un nene de primer grado. "La directora resolvió aprovechar al máximo las horas en que hay más luz solar, y dispuso que los alumnos entren a las 11 y salgan a las 13”, comentó.
Este viernes, los padres acompañarán a la directora al complejo Pedro de Vega donde presentarán una nota pidiendo celeridad en la entrega de la partida presupuestaria que permita realizar los arreglos lo antes posible.
Mientras tanto, y aunque los manuales de Pedagogía indiquen lo contrario, los alumnos tendrán que seguir dando clases apiñados en la mitad del espacio disponible y sólo dos horas por día.