Para la Justicia, Quiroz fue el autor material del disparo que el 19 de diciembre terminó con la vida de Acosta en Villa Gobernador Gálvez, frente a un local del supermercado La Gallega. Dos Dos de sus superiores, sospechados de ser los autores intelectuales del homicidio, obtuvieron la falta de mérito ante la ausencia de pruebas que avalaran esa sospecha.
Al sargento Luis Armando Quiroz, en cambio, lo comprometían dos pruebas lapidarias: una pericia de Gendarmería Nacional demostró que el disparo letal salió de su arma reglamentaria. Y un periodista radial conversó con él en el momento en que disparaba a la multitud que se había agrupado frente al supermercado.
Sin embargo, el juez de sentencia Ernesto Genesio había absuelto a Quiroz por el beneficio de la duda. Pero el tribunal de alzada dio marcha atrás con esa decisión y decidió aplicar la condena a once alis.
Graciela Acosta era una militante de 35 años desocupada que estaba a cargo de sus siete hijos.
Quiroz quedó involucrado en la muerte de Acosta por una pericia balística de Gendarmería Nacional que comparó las armas de todos el personal de la comisaría 29ª, donde él trabajaba, con los rastros que quedaron en el proyectil que mató a Acosta. El proyectil fue extraído del cuerpo de la mujer por una amiga que estaba con ella cuando la mataron. Mónica Cabrera, una peluquera que también militaba en el PC y en un grupo de desocupados, sostuvo entre sus brazos a la mujer luego de que el impacto la desplomara y le extrajo el proyectil homicida cuando salió por la espalda de Acosta.
A la pericia de Gendarmería se sumó el testimonio del periodista de LT8 Marcelo Nocetti, quien reconoció al sargento en una rueda judicial. Nocetti conocía a Quiroz porque éste cumplía servicios de vigilancia adicional en el hospital donde trabajaba su esposa.