Lalo Falcioni
El homenaje al maestro Jorge Griffa que idearon sus propios alumnos se convirtió en una verdadera fiesta para la familia rojinegra, que colmó las instalaciones de la Academia que dirige el ex entrenador de las inferiores de Newell’s en Granadero Baigorria, y disfrutó, como en aquellos buenos viejos tiempos, de la salida elegante de Mamita Basualdo, la seguridad de Pochettino, el despliegue de Sensini y Darío Franco, la velocidad de Dezzotti, la gambeta del Negro Zamora, la inteligencia de Balbo, y, más que nada, la sutileza de Martino.
Es que el enfrentamiento entre el Newell’s campeón del 88, dirigido por José Yudica que hasta jugó en el segundo tiempo, y el del 90 y el 92, que no contó con la presencia de Marcelo Bielsa que envió saludos y se quedó en Chile, reunió en el campo de juego algunas de las máximas glorias de la historia de la institución.
Allí estaban, además de los ya nombrados, Theiler, Pautasso, el Chaucha Bianco, Juan José Yaya Rossi, Dalcio y Jorge Giovagnoli, Víctor Rogelio Ramos –máximo goleador de la historia de la institución–, Cozzoni, Raggio, Fullana, Lunari, Iván Gabrich, entre otros.
El partido terminó 3-2 para los “viejos”, los campeones del 88, para el que marcaron Balbo y Jorge Giovagnoli dos veces. Para los perdedores convirtió los dos goles el “invitado” –en rigor, debutó en primera unos años después de los títulos de la era Bielsa– Iván Gabrich.
Una anécdota para un público que se emocionó con el homenaje del inicio a Griffa, se divirtió con un partido donde se trató bien a la pelota y disfrutó, una vez más, de una vuelta olímpica con aquellos viejos muchachos de Newell’s que volvieron a vestir, para felicidad de su pueblo, la camiseta rojinegra.