“A lo sumo, podremos invertir 700 mil dólares en refuerzos”, dijo hace algunos días el presidente de Rosario Central, Horacio Usandizaga, luego de hacer cuentas sobre la disponibilidad de dinero en la caja auriazul, descontando los billetes destinados a cubrir otros gastos o a saldar otras deudas. Y parece que ese monto quedará intacto, al menos, hasta que pasen las fiestas.

Es que las negociaciones que la dirigencia canalla estuvo llevando a cabo para satisfacer los pedidos del técnico Leonardo Madelón, desde que acabó el tortuoso Apertura, no llegaron a buen puerto aun. Y según trascendió, no lo harán hasta que del calendario 2007 no haya sido arrancada hasta la última hoja. Algo que por ahora no desepera al DT ni a los propios directivos, que aguardan encontrarse con un panorama más claro en el mercado de pases en los primeros días de 2008.

Los motivos por los que no han sido desatados los nudos que traban las operaciones por José Basanta y Walter Montillo, los que a priori estaban más cerca de Arroyito, son diferentes: en el caso del defensor de Estudiantes, que ya dio el sí para mudarse a Rosario, habrá que esperar la determinación del nuevo DT del Pincha, Roberto Sensini, sobre la utilidad o no que le dará al zaguero en “su” Estudiantes 2008; en cuanto al talentoso volante de San Lorenzo, apareció una tentadora oferta de Colón que compite con la elevada por el Vasco. Por ambos habría una definición pronto, pero no ya.

Varios son los apellidos que se suman a los citados líneas arriba como candidatos a reforzar a Central: Federico Lussenhoff, el Colorado de River, es uno de ellos, que también contaría con ciertas chances de regresar al elenco que futbolísticamente lo vio nacer. Pero todo, por ahora, está “stand by”, y parece que continuará así hasta que las copas hayan sido alzadas en el esperado brindis de fin de año. Un año que en Central, definitivamente, ya no pueden ni ver.