La crítica situación actual se debe, según estimaciones oficiales, al importante volumen de agua caída y a la aparición de canales clandestinos que drenan el agua de los campos hacia zonas más bajas. Hoy el agua superó los límites de la cuenca y se adentró unos 150 metros, dejando anegadas las viviendas más cercanas a las márgenes, en una extensión aproximada de 700 metros.
Evitar que este fenómeno vuelva a producirse depende de importantes obras de infraestructura. Algunas ya fueron realizadas (construcción de la presa y el aliviador 2 sobre calle Génova) y otras están pendientes de ejecución: los canales Ibarlucea, Salvat y una parte del Ludueña.
“En el Ibarlucea, resta el tramo comprendido entre la desembocadura al Arroyo Ludueña, hasta el camino límite del municipio, con sus correspondientes puentes –detalla el funcionario de Hidráulica– y en el Salvat, falta el recorrido que va desde la desembocadura al Ibarlucea hacia el oeste”.
Las obras que llevarían alivio tanto a los habitantes del barrio Nuevo Alberdi como a los campos linderos a la ruta 34, suponen una inversión de 27 millones de pesos, comenzarán en 20 días y estarían finalizadas en 24 meses. Mientras tanto, los propietarios de las viviendas ubicadas en la zona inundable serán reubicados, a través de un plan habitacional financiado por la Nación, en la zona norte de la ciudad, cerca del camino límite del municipio, entre la autopista a Santa Fe y la ruta 34.