En lo que constituye su primer artículo de prensa en ocho meses, desde que el 31 de julio delegara temporalmente sus poderes en su hermano Raúl para recuperarse de una cirugía intestinal, Fidel Castro critica duramente los planes de convertir alimentos como maíz o soja en combustibles alternativos como el etanol, al considerar que podría causar graves daños al medioambiente y a la población del Tercer Mundo.
En el artículo, titulado "Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3.000 millones de personas en el mundo", Castro afirma haber "meditado bastante" tras la reunión esta semana de su par estadounidense, George W. Bush, con los principales fabricantes norteamericanos de automóviles, en la que los instó a duplicar la producción de vehículos con combustibles alternativos como medida medioambiental y para reducir la dependencia del petróleo.
El mandatario cubano critica que "la idea siniestra de convertir los alimentos en combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos".
"Pienso que reducir y además reciclar todos los motores que consumen electricidad y combustible es una necesidad elemental y urgente de toda la humanidad. La tragedia no consiste en reducir esos gastos de energía, sino en la idea de convertir los alimentos en combustible", señala Castro en su artículo.
El mandatario cubano afirma que aunque Bush "hable de producir combustible a partir de césped o virutas de madera, cualquiera comprende que son frases carentes de realismo" y, tras realizar un cálculo de la cantidad de maíz necesario para producir suficiente etanol, destaca que ni siquiera destinando la cantidad total de la producción nacional estadounidense de este producto se alcanzarían las cuotas requeridas.
"Aplíquese esta receta a los países del Tercer Mundo y verán cuántas personas dejarán de consumir maíz entre las masas hambrientas de nuestro planeta. O algo peor: présteseles financiamiento a los países pobres para producir etanol del maíz o de cualquier otro tipo de alimento y no quedará un árbol para defender la humanidad del cambio climático", agrega Castro.
Según el mandatario cubano, en vez de dedicar recursos y esfuerzos a estas alternativas, los paíes se deberían concentrar en otras maneras de ahorrar energía, siguiendo el modelo cubano.
"Todos los países del mundo, ricos y pobres, sin excepción alguna, podrían ahorrarse millones de millones de dólares en inversión y combustible simplemente cambiando todos los bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes, algo que Cuba ha llevado a cabo en todos los hogares del país. Eso significaría un respiro para resistir el cambio climático sin matar de hambre a las masas pobres del mundo".