Mientras pedagogos, docentes, padres y especialistas nos dedicamos a debatir acerca del mejor modo de acercar la tecnología a la vida escolar y cotidiana de los chicos, ellos se encuentran sumergidos en este escenario del cual ya forman parte desde su nacimiento: la profunda transformación tecnológica ocurrida durante las últimas décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI.
“Algunos ejemplos concretos muestran que utilizamos el correo electrónico para las comunicaciones interpersonales asincrónicas, navegamos en sitios web, leemos, opinamos y escribimos en blogs, obtenemos y aportamos información de la wikipedia, usamos motores de búsqueda para localizar datos, nos comunicamos con diferentes herramientas de chat, MSN y mensajes de texto por celular y otros dispositivos móviles, vemos y subimos videos en YouTube y Vimeo, cursamos estudios y hacemos capacitaciones en campus educativos virtuales, participamos activamente de redes sociales como Facebook, Sónico y MySpace, seguimos nuestros estados y actividades de manera instantánea a través de Twitter, bajamos música en MP3, descargamos libros en formato PDF, sacamos fotos con nuestros celulares y cámaras digitales y luego las compartimos en Flickr y así podríamos seguir con numerosos ejemplos”, aclara Maguregui.
Y destaca: “la ubicuidad cada vez mayor de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) está cambiando nuestra cultura a una gran velocidad y, en consecuencia, introduce nuevos interrogantes y desafíos en el sistema educativo”.
A las nuevas generaciones que se incorporan a la educación superior, les gusta realizar en paralelo múltiples tareas, “prefieren ver imágenes antes que libros de texto, optan por el acceso al azar a la información -como en los hipertextos-, trabajan mejor cuando están interconectados y disfrutan de los trabajos planteados como juegos”.
Frente a este panorama dominado por una dinámica de continuos cambios, los docentes –inmigrantes y colonos digitales- “deben mantenerse constantemente actualizados y poner en juego toda la creatividad, destreza y capacidad inventiva para diseñar estrategias exitosas de incorporación de TIC en las actividades del aula”, sostiene Maguregui.