De los candidatos fue el último en votar. El intendente Miguel Lifschitz fue al lugar de siempre, el Politécnico, pasadas las 17. Como siempre, dijo, en lo que es ya una cábala.
El intendente se mostró confiado en obtener "un fuerte respaldo" a su gestión en estas internas abiertas, que tomó como "un calentamiento" de cara a las generales del 2 de septiembre.
"Aspiramos a contar un con un incremento en el número de votos" dentro de dos meses, enfatizó.
Lifschitz pasó el día con sus hijos. Y contó que estuvo muy calmo durante toda la jornada y que aprovechó para leer en profundidad los diarios del domingo. Más tarde, estará en el búnker del socialismo, en el Hotel Ariston, junto a Hermes Binner.