Muy cerca de donde se produjo la explosión, en Pichincha, hay muchos bares, restaurantes y boliches y el dueño de uno de ellos, Carlos López, titular de Piluso, falleció por el siniestro.
Mientras tanto, los cines funcionaban con normalidad y no había por el momento ningún aviso en sentido contrario, salvo de parte del cine El Cairo, que cierra sus puertas.