"Eso no es PRO". La "barra" cantaba "Y ya lo ve, es para Filmus que lo mira por TV", y Mauricio Macri los paró en seco. No fue casual: una vez confirmada la contundente victoria por más de 20 puntos en el ballottage porteño sobre el kirchnerista Daniel Filmus, que lo convierte en jefe de Gobierno porteño, Macri asumió su nuevo papel –el de líder de de la oposición a nivel nacional– y lo hizo poniéndose en el lugar del verdadero referente de la nueva política.

El aval que recibió de las urnas en el segundo distrito del país –cerca del 61 por ciento de los votos contra 39 de Filmus– fue lo suficientemente contundente como para enviar ese tiro por elevación al presidente Néstor Kirchner y también otros: "Este es un triunfo de los que apostamos a la esperanza y no al miedo".

Mauricio Macri salió a hablar apenas Daniel Filmus terminó de admitir la derrota, repitiendo un discurso que se hizo carne en todo el kirchnerismo: no se ganó, pero se obtuvo un piso de votos que no es malo pensando en las presidenciales de octubre. Es decir, no fue el mejor escenario para el oficialismo, pero tampoco el peor ya que se duplicaron los votos obtenidos en primera vuelta.

El candidato del PRO se salía de la vaina por hacer su discurso. Que apuntó a la Casa Rosada y también más allá de la General Paz, en su afán por perfilar un liderazgo a nivel nacional: "Nuestro país necesita construir un futuro mejor para todos. Este no es es un cambio como en eslogan sino lleno de contenido".

Luego insistió en que él representa "otra política, otros valores: no más agresión, no más ataques infundados, no más perseguir fantasmas del pasado; queremos construir para adelante".