En ese sentido, pidió un “apoyo importante en lo material” de la provincia, y lo planteó en dos planos: para hacer frente a la emergencia social y también para reparar las infraestructuras de la ciudad, que habían sufrido el embate de las feroz pedrea del 15 de noviembre. En ese sentido, dijo que el municipio ya lleva gastados dos millones y medio de pesos en la crisis y que seguramente serán necesarios varios más.
“Nos preocupa mucho el enorme deterioro de la ciudad y no sólo en las zonas inundadas. Porque seis o siete días seguidos de agua han generado enormes daños en todos lados”, comentó el intendente a Rosario3.com.
Mientras, en las zonas donde hubo evacuaciones y la gente volvía a sus casas el foco estaba puesto en la cuestión sanitaria. “Los centros de salud trabajan día y noche y van a seguir así. Además, estamos tratando de acompañar con las cosas más necesarias, como leche, pañales y frazadas”.
Al intendente le preocupaba también que el canal Ibarlucea no bajaba, lo que impedía el regreso de los evacuados de la zona de Nuevo Alberdi, que según sus cálculos eran unos 700.
También, claro, dijo que es imperioso que la provincia encare las obras para que no vuelva a desbordar el curso agua y en ese sentido recordó que el ministro de Asuntos Hídricos, Alberto Joaquín, se comprometió a arrancar las obras en menos de un mes, para lo cual será necesario trasladar a las familias de las zonas más inundables.