"Por el pelo de hoy ¿cuánto gastaste?", preguntaba Luca Prodan. Aunque, en rigor de verdad, es poco probable que los jugadores de Brasil 2014 hayan desembolsado algún dinero para lucir un nuevo corte. En fin, poco importa si las estrellas del balompié pagaron o se trató de un canje, ¡lo que cuenta son las cámaras! Y ellos lo saben.
En ese nuevo informe de la sección Con los tampones de punta, a cargo de las mujeres que integran el equipo de Rosario3.com, con ustedes, los "raros peinados del Mundial": la cresta, el mohicano, la raya, los rulos y la vincha, entre otros inenarrables.
El primero en la lista, por ninguna razón más que la fortuna, es Kyle Beckerman (rastaman) estadounidense que juega como mediocampista en el Real Salt Lake, de la Major League Soccer.
Lo siguen Marouane Fellaini, belga de ascendencia marroquí, que camina con su porra la mitad de la cancha del Manchester United, además del césped de su selección.
Entre los nuestros, está Marcos Rojo, defensor argentino que milita en Sporting de Lisboa, Portugal.
Al grupo de los lookeados se sumó en el partido ante Irán Sergio Leonel Agüero del Castillo, más conocido como el Kun, con una "doble raya".
El "señor de las cámaras", Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro, hombre del Real y de la selección de Portugal. Más de lo mismo, un poco más afectado.
Balotelli, Alias "Súper Mario" es, a esta altura, un abonado en eso de pintarse pajaritos en la cabeza.
Dueño de una mirada penetrante, Neymar no deja de arreglarse los pelos, como puede, con gel y un rastrillo.
Asamoah Gyan, delantero ghanés que juega en el Al Ain, de la Primera División de los Emiratos Árabes Unidos, se recortó uno de los laterales con el número 3.
Guillermo Ochoa, alias Memo, con menos producción, eligió quedarse con su tradicional vincha para guardar la suerte de los tres palos de México.
Fuera de competencia
Cómo olvidarse de Ronaldo y su flequillo a lo lengüetazo de vaca. Eso sí, panzón y todo, todavía ostenta en título de máximo goleador en un Mundial, aunque compartido con Klose.
Marcelo Balboa, el crédito de Estados Unidos en los ´90. Sin palabras