Pero, igualmente, se atajó al afirmar que si el humo del horno de ladrillo podría perjudicar la visión de los conductores, la responsabilidad es de las empresas –Servicios Viales primero y Vial 3 después– que tomaron a su cargo la concesión de la autopista.
Spina admitió que luego del accidente la fábrica dejó de trabajar de noche, y entonces sí admitió que “puede haber un cambio de aire e ir el humo a la ruta”.
Pero aclaró que la medida no durará mucho. “Les dije que traten por ahora, hasta que se disipe esto, hasta que alguien diga que no pasó nada”, afirmó.