El fin de semana seguirá sin abastecimiento de lácteos. La solución al conflicto de los repartidores de una empresa de productos de La Serenísima, que impide que éstos lleguen a las góndolas, sufrió este jueves a la tarde una nueva dilación.
Si bien la empresa acudió a la audiencia convocada en la Secretaría de Trabajo, sólo lo hizo “para notificarse de la situación”, a pesar de que la medida de fuerza lleva ya 14 días, incluso con una carpa de los empleados al frente de la planta.
Los representantes de Mastellone, el sector de la empresa con el que los repositores mantienen el conflicto, solicitaron un cuarto intermedio hasta el martes próximo a fin de resolver la cuestión de fondo: el pase de los doce trabajadores del convenio de Empleados de Comercio al de la Industria Lechera.
Los empleados, por su parte, decidieron aceptar el pedido de la empresa pero mantendrán la medida de fuerza sin permitir la distribución de productos en los comercios. Antes del encuentro, existía la posibilidad de que repartidores de otras empresas se sumen a la medida de fuerza, que ahora aguardarán esa decisión hasta el próximo martes.
Tan caldeado están los ánimos que los trabajadores del gremio distribuyeron un panfleto dirigido a los consumidores en donde señalan que "las vacas no tienen marca, todas dan la misma leche, la calidad la hacemos los trabajadores y no la publicidad". Mientras tanto, se abrió una tregua pero sigue el paro, lo que agravará el desabastecimiento.
El conflicto
Los trabajadores de la empresa La Serenísima mantienen la medida de fuerza que implica consistente en no entregar productos de esa marca en supermercados y almacenes, por lo cual, después de 14 días sin reposición, no quedan productos de esa marca en los comercios.
El paro de actividades comenzó el viernes 24 de agosto a raíz del planteo de 12 repositores de la empresa Mastellone que reclaman ser encuadrados en el convenio de la industria lechera y no en el gremio Empleados de Comercio como ocurre en la actualidad.
La medida de fuerza afectó en primer lugar a los grandes supermercados, pero luego, tras impedir la salida de camiones con mercaderías, también los negocios más pequeños quedaron desprovistos.