El señor Phineas Gage era un competente capataz que trabajaba con explosivos en una obra de ferrocarril en Vermont. El 13 de septiembre de 1848, una explosión accidental hizo que la barrena metálica que estaba manipulando le atravesase literalmente la cabeza.

La trayectoria que siguió era aparentemente mortal, pues la herramienta entró por debajo de la mandíbula y salió por la parte superior del cráneo. Por supuesto, Gage cayó al suelo, pero no está claro si llegó a perder la consciencia del todo.

Después de operaciones y curaciones Gage volvió al trabajo, pero su personalidad había cambiado. Antes era descrito como un hombre de talante equilibrado y competente –estaba considerado como el mejor capataz de su compañía– pero después del accidente se comportaba de forma grosera e impaciente, mostraba una terquedad inusitada y parecía ser incapaz de concentrarse en sus objetivos, de modo que perdió su empleo y nunca volvió a trabajar como capataz.