“Venía con otra mamá y sus chicos. Del lado de la pared estaba mi hija a la que mantengo siempre de ese lado por precaución. En ese momento viene una mujer corriendo y de repente acorrala a mi hija contra la pared”. Así empezó su relato de lo sucedido Marcela, la mamá de la nena atacada, en Radio 2. “Le empezó a dar la mano contra la cabeza y fue tal la sorpresa que no pude ni ver lo que tenía en la mano. Yo sólo veía que movía la mano de arriba abajo con mucha saña”.
Fue allí cuando notó que la sangre brotaba de la cabeza de la criatura y un impulso la llevó a arrancársela de las manos y llevarla del brazo hasta la vereda de enfrente. “Cuando cruzo me caí en medio de la calle con mi hija”, detalló la mujer, casi una postal de la desesperación. A ese momento, la gente que estaba en la cuadra había advertido lo ocurrido y de un negocio salieron a socorrer a Marcela y a la niña.
“Fue como una película de terror que jamás hubiese imaginado”, describió, tras lo cual manifestó una serie de preocupaciones: “Mi hija está bien aunque pasó muy poco tiempo. Estuvimos toda la noche hablando, ella dibuja a la chica pero me pide a mí que le dibuje sus manos”, contó y aseguró que la nena sólo sufrió heridas superficiales en la nariz, el pómulo derecho, la zona del pabellón auricular y en la región retroauricular.
Marcela planteó sus dudas y miedos. “¿Quién la externó? ¿Quién firmó el alta y qué grado de compromiso tiene la persona que cuida de esa chica?”, se preguntó, haciendo hincapié en que esta mujer que padece se psicosis vive en la zona donde funcionan varias instituciones educativas. “Estoy muy preocupada porque me diejron que vive enfrente del colegio de los ciegos. Cuando me acerqué al patrullero que la llevaba vi su cara triste de niña y algunos me dijeron que no tenía mímicas. Me interesaría saber qué dice una psiquiatra”, observó.
Por su parte, el juez Edgardo Bistoletti ordenó que la atacante fuera traslada a su hogar y que permanezca bajo el cuidado de sus padres ya que no existen en la ciudad instituciones adecuadas para su tipo de patología. En contacto con Radio 2, el magistrado explicó sus decisión: “Cuando me hago cargo de la causa penal ayer a la noche me avisan de que la chica está bajo tratamiento desde hace años y no tengo otra forma que entregársela a sus padres y dar aviso a la justicia civil para que investigue el caso y se ocupe de esta joven”.
“No podía dejarla en la Comisaría de la Mujer en su estado y tampoco en el psiquiátrico Agudo Ávila porque es de puertas abiertas. El que queda es Oliveros pero ya todos sabemos qué es Oliveros”, apuntó el juez, quien dejó al descubierto la falta de espacios de contención para este tipo de casos en los que las personas involucradas no son punibles judicialmente pero sí significan un peligro para los otros.