El precio de la verdura, que convirtió al tomate o la papá en un elemento de lujo en la canasta básica, tiene según los productores frutihortícola una doble explicación: las malas condiciones climáticas y la falta de apoyo estatal. “En los últimos años, se perdió el 50 por ciento de la producción de los cordones verdes de la región, que se desplazaron a la soja porque es más seguro que hacer lechuga”, aseguró Eduardo Eraso, coordinador del Foro Frutihortícola del Gran Rosario
Los tomates, un ejemplo de este fenómeno, en algunas verdulerías y supermercados ya se venden a 16 pesos el kilo y en algunos sitios escasean justamente porque los dueños no pueden realizar el desembolso del cajón.
Según una verdulera de la ciudad que se comunicó con Radio 2, esta semana le pidieron por unos tomates de selección 180 pesos el cajón. "No lo pude comprar y si los compraba tenía que venderlos a 20 pesos el kilo por lo menos", lamentó la comerciante.
“No hay tomates y hay de muy baja calidad que viene de lo que sobra de Corrientes o de Brasil”, aseguró Erasmo a De tarde en tarde , quien recién para fin de año llegará la cosecha local de esa verdura.
El fenómeno de la suba de las verduras y hortalizas estuvo muy asociado en agosto a factores climáticos que afectaron la fluidez de oferta de productos básicos como verduras y frutas, que según el Indec acusaron sendos aumentos promedios respecto de julio de 7,4 y 2,6 por ciento.