Son haitianos, pagaron entre cinco y ocho mil dólares para venir a estudiar a la universidad de Rosario y sin embargo cuando pusieron un pie en la ciudad la promesa se esfumó tan pronto como un puñado de arena entre los dedos. Es la organización que les cobró el arancel con la idea de ofrecerle casa, comida y estudios en el país desapareció.