En la novela Campo de Mayo el escritor Félix Bruzzone construye a partir del personaje de Fleje, un hombre que corre descalzo, de incógnito y sin descanso, una trama vertiginosa.

Todo comienza con el recuerdo de una madre desaparecida en el centro clandestino de detención Campo de Mayo. Luego, en constante movimiento, sumará otras experiencias.

“Empezó siendo una investigación con vecinos. Yo mismo soy uno de esos vecinos. Les preguntaba qué los había llevado a vivir cerca, cómo se relacionaban con el lugar y qué pensaban para el futuro. Era una especie de cronista. Y en un momento de ese recorrido, el proyecto tomó forma de crónica”, dijo el escritor y editor Féliz Bruzzone sobre el origen de la historia a la agencia Télam.

En la entrevista, el también autor de "76", Los topos y Barrefondo, explocó que “lo de las crónicas fue quedando al margen y empezó a crecer la idea de construir un personaje que recorriera zonas de Campo de Mayo. Ese personaje es Fleje”.

Con la intervención de la dramaturga y directora de teatro y cine Lola Arias, la trama llegó al escenario. De este modo, lo que comenzó como investigación y siguió como crónica también fue conferencia performática; "un proyecto con varias piezas" que como novela publicó el último junio Literatura Random House.

“Campo de Mayo es una zona muy invisibilizada de nuestra geografía mental. Los propios vecinos olvidamos o negamos su presencia. Campo de Mayo sigue siendo, incluso para los que vivimos cerca, un lugar tapiado. Está tapiado y al mismo tiempo te permite entrar porque hay cientos de metros de alambrados rotos o caídos. Hay cierta perversión. Estás afuera, no pertenecés, pero podés entrar y ver un poco”, abundó Bruzzone.

En autor explicó que en la novela “hay dos sentidos que se chocan”: “Desde el comienzo, al menos para el narrador, la cosa parece muy clara. Pero para Fleje, poco a poco, a pesar de todo lo que dice de él el narrador, las cosas son un poco diferentes. Él está corriendo ahí, y parecen obvias las razones por las que lo está haciendo. Si uno lo ve desde afuera, como el narrador, eso en efecto es así, muy obvio. Pero Fleje no lo puede ver de esa forma. No lo siente así y no lo piensa así. No tiene un rumbo fijo. Ni siquiera respeta demasiado su plan de correr alrededor o adentro de Campo de Mayo. En el hueco entre el sentido que encuentra el narrador y el sentido que encuentra Fleje para esa carrera loca se arma el sin sentido, o sea el sentido de la novela".

Bruzzone apuntó que Campo de Mayo le permitió desdoblarse en el sentido de que “Fleje aparece porque yo no puedo correr. En 2011, cuando empecé a escribir esta novela, tenía mis planes de convertirme en maratonista. Pero no funcionó. Primero me lastimé un menisco y después me apareció una hernia. Entonces mejor no correr más y que alguien corra por mí".

Podés empezar a leer Campo de Mayo en este enlace.