Cada 11 de julio, Argentina celebra el Día del Baterista en homenaje a Oscar Moro, uno de los músicos más influyentes de la historia del rock nacional. Este 2026 se cumplen 20 años de su muerte, pero su legado sigue intacto en canciones que marcaron a varias generaciones y en la historia de bandas fundamentales como Los Gatos, Color Humano, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y Riff.

Rosarino de nacimiento, Moro llegó al mundo el 24 de enero de 1948 y descubrió su pasión por la batería desde muy chico. Antes de tener un instrumento, golpeaba las ollas de la cocina con palitos de plumero para imitar a los granaderos que desfilaban frente al Monumento a la Bandera. Cursó la primaria en la escuela Domingo Faustino Sarmiento y dio sus primeros pasos musicales junto al guitarrista Cayetano "Kay" Galiffi, con quien integró Los Vampiros y Los Halcones.

A los 17 años dejó Rosario con una batería uruguaya, un bolso y el sueño de vivir de la música. El destino era Buenos Aires, donde poco tiempo después se sumó a la formación de Los Gatos junto a Litto Nebbia, Ciro Fogliatta, Alfredo Toth y Galiffi.

Con esa banda participó del nacimiento del rock argentino. En 1967 grabaron La Balsa, considerada la primera gran obra del rock en castellano y un fenómeno que vendió unas 250 mil copias. A pesar del éxito, los comienzos estuvieron marcados por las dificultades económicas: los integrantes compartían una habitación de hotel, muchas veces debían elegir entre pagar el alojamiento o comer y llegaron a ver una de sus primeras apariciones en televisión desde la vidriera de un negocio de electrodomésticos porque no tenían televisor.

Tras la disolución de Los Gatos, Moro continuó ampliando su legado. Integró Color Humano junto a Edelmiro Molinari, fue pieza clave en La Máquina de Hacer Pájaros de Charly García y luego se convirtió en el pulso de Serú Girán, la banda integrada por García, David Lebón y Pedro Aznar que terminó transformándose en uno de los grupos más importantes de la historia del rock argentino. También formó parte de Riff junto a Pappo durante la década del 80.

Su talento fue reconocido por colegas y críticos durante décadas. Elegido en reiteradas oportunidades como el mejor baterista del país, siempre mantuvo un perfil bajo y una humildad que lo distinguía. "Hay muchos mejores que yo", llegó a decir en una entrevista cuando recibía un nuevo reconocimiento.

En Rosario, su nombre también quedó inmortalizado. Desde 2016, la esquina de Buenos Aires y Rioja lleva el nombre de Oscar Moro, en homenaje al músico que pasó parte de su juventud en la planta alta de ese edificio, donde funcionaba el histórico bar La Buena Medida. Allí se colocó una placa recordatoria que con el tiempo quedó abandonada.

La deslucida placa que recuerda a Oscar Moro en Rosario.

Su historia volvió a emocionar hace apenas unas semanas. El 19 de junio, durante el regreso de Serú Girán, su hijo Juan Santiago "Juanito" Moro ocupó su lugar detrás de la batería para interpretar junto a David Lebón y Pedro Aznar dos clásicos de la banda. La imagen de Oscar proyectada en las pantallas y su hijo continuando el legado ofrecieron uno de los momentos más conmovedores del reencuentro.

Oscar Moro murió el 11 de julio de 2006, a los 58 años, como consecuencia de una úlcera sangrante derivada de complicaciones asociadas al alcoholismo. Dos décadas después, su influencia permanece intacta: cada redoble suyo sigue sonando como parte de la banda sonora del rock argentino y Rosario continúa recordándolo como uno de los músicos más grandes que dio la ciudad.