El mundo del espectáculo está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Robert Duvall, una figura fundamental del cine estadounidense, quien murió este domingo a los 95 años. La noticia fue comunicada hoy por su esposa, la actriz y cineasta argentina Luciana Pedraza Duvall, quien expresó que el actor "pasó en paz en su casa, rodeado de amor y consuelo".

Con su partida, se cierra uno de los capítulos más brillantes de la actuación contemporánea, tras una trayectoria que se extendió por más de setenta años.

 Marlon Brando y Robert Duvall en El padrino (1972).

Un recorrido por sus papeles más icónicos Duvall alcanzó la fama mundial por su impecable interpretación de Tom Hagen, el flemático consigliere de la familia Corleone en El Padrino (1972) y El Padrino II (1974). No obstante, su capacidad para transformarse quedó grabada en la memoria colectiva con su papel del teniente coronel Bill Kilgore en Apocalypse Now (1979), donde pronunció una de las frases más famosas del cine: “Amo el olor del napalm por la mañana”.

Robert Duvall en su icónico papel del teniente coronel Bill Kilgore, en Apocalypse Now (1979). 

A lo largo de su carrera, Duvall acumuló siete nominaciones al premio Oscar, logrando la estatuilla como Mejor Actor en 1984 por su papel de un cantante de música country alcohólico en Tender Mercies. Otros trabajos destacados incluyen su debut cinematográfico como Boo Radley en To Kill a Mockingbird (1962), su apasionado proyecto The Apostle (1997) –el cual escribió, dirigió y protagonizó– y su papel en The Judge (2015), que lo convirtió en el actor masculino de mayor edad nominado a un Oscar en ese momento.

Gran parte del éxito de Duvall se atribuye a su formación en la técnica Meisner en el Neighborhood Playhouse de Nueva York, donde estudió junto a otros grandes como Gene Hackman y Dustin Hoffman. Esta metodología, centrada en "vivir de forma veraz bajo circunstancias imaginarias", permitió a Duvall dotar a sus personajes de una profundidad y espontaneidad únicas, evitándoles caer en clichés.

Más allá de su prestigio crítico, Duvall logró consolidar una estabilidad financiera envidiable. Al momento de su fallecimiento, su patrimonio neto se estimaba en aproximadamente 70 millones de dólares, fruto de décadas de trabajo constante tanto en superproducciones como en dramas independientes, además de su labor como director y productor.

Robert Duvall no solo deja tras de sí una lista interminable de premios –que incluye cuatro Globos de Oro y dos Emmy– sino también la admiración de una industria que siempre lo vio como un "actor de actores". Como bien señaló su esposa en su despedida: "Para el mundo era un narrador; pero para mí, lo era simplemente todo".