Alejandro Lerner vuelve a Rosario para celebrar 40 años de trayectoria con una gira que condensa pasado, presente y futuro. El músico se presentará este sábado 30 de mayo, a las 21, en el exBioceres Arena, con “Aquí y ahora”, un espectáculo en el que recorrerá sus grandes clásicos y también mostrará algunas canciones de su próximo disco.
“Es un viaje a través de esos cuarenta años de canciones, más alguna que otra canción de mi nuevo disco que está por salir”, adelantó Lerner sobre el concierto, durante una entrevista con el programa De boca en boca, de Radio 2. La propuesta llegará con banda completa y una puesta visual de gran escala, pensada para acompañar el repaso por una obra que forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones.
El show incluirá clásicos reversionados y un tramo especialmente íntimo. “Tenía ganas de volver al pianista”, contó. Por eso, en medio del concierto habrá un momento de más de diez minutos en el que irá pasando por distintas canciones solo con el piano. La idea, además, es que las letras aparezcan de manera visual para que el público pueda cantar con él.
Ese diálogo entre las canciones conocidas y las nuevas es una de las claves de esta etapa. Lerner no mira su repertorio como una pieza cerrada, sino como un organismo vivo. “Las canciones clásicas en algún momento fueron nuevas”, reflexionó. Y agregó que lo lindo es que el autor todavía conserve “ese fuego de sentarse a componer” y pueda mostrar su material actual, con su forma actual de tocar y de cantar.
El próximo disco se llamará Alterno y tendrá una forma de publicación distinta. No saldrá como un álbum completo de doce canciones, sino dividido en tres partes: lado A, lado B y lado C. Para Lerner, esa decisión responde también a una nueva manera de escuchar música.
“Sacar un disco es un viaje y a veces a la gente le cuesta más digerir si es largo. Por eso decidí que sean viajes cortos y que la gente tenga la posibilidad de detenerse en cada estación”, explicó.
El material, según anticipó, será muy variado. Puede haber una chacarera al lado de un rock and roll. También habrá soul, música negra y una zona más jazzera. Parte del disco fue producido entre Estados Unidos y Argentina, con una búsqueda amplia y ecléctica.
Lerner atravesó casi todas las transformaciones posibles de la industria musical: del cassette al CD, del videoclip a las plataformas y de la radio al consumo fragmentado en redes. Sin embargo, cree que algo de la vieja relación con la canción todavía resiste.
“Hay que acostumbrarse a los cambios de audio. Hoy muy poca gente escucha como se escuchaba antes. Por algo los chicos quieren volver al vinilo. Se vuelve una ceremonia. En el teléfono no se escucha igual, no es la misma relación”, planteó.
En ese punto, observa también una necesidad de regreso. Después de años de cambios tecnológicos y de nuevas formas de circulación, cree que la canción amorosa y la poesía vuelven a encontrar su lugar. “Hay una necesidad de la humanidad de volver a una canción, a la canción de amor. Hay un momento en que la sensibilidad del ser humano pide poesía y vuelven las canciones”, sostuvo.
También aprendió a soltar sus obras. Varias de sus canciones fueron interpretadas por otros artistas, algunas con versiones muy diferentes a las originales. Para él, eso forma parte del destino natural de una composición.
“Cuando uno compone tiene que tener la generosidad de que esa canción se vaya y que vuelva con la forma que le quiera dar el intérprete que la tome”, dijo. Y recordó el caso de “Dame”, que Luis Miguel hizo a su manera. “Jamás sentí falta de respeto a la canción. A la canción hay que dejarla ir para que vuelva”, resumió.
A los 40 años de carrera, Lerner asegura que todavía se emociona. Con la música, con el escenario, con sus hijos, con las noticias, con los gestos cotidianos. “Me sigue emocionando todo, porque estoy vivo”, afirmó.
Para él, la emoción no está atada solo al reconocimiento público. “Los premios son palmaditas, mimos. Pero cada concierto también. Yo trato de vivir emocionado porque eso determina cuán sano estoy de mi cabeza y de mi corazón”, expresó.
En esa vitalidad también aparece el deporte. Lerner entrena pádel dos veces por semana y lo vive como un espacio de salud física y mental. “Me encanta, me divierte, me quema las toxinas que se van acumulando en el bocho”, contó.
Dice que siempre fue deportista: hizo artes marciales, vóley, fútbol de salón, buceo y también disfruta andar a caballo. Esa base, asegura, lo mantiene activo hasta hoy. “Puedo correr, bailar, saltar y agradezco a Dios que mis viejos me mandaban a hacer deporte”, dijo.
Ese costado también lo conecta con su vida familiar. Recuerda como una experiencia “mágica” haberles enseñado a sus hijos a nadar y a andar a caballo. Y en el balance de estos años no separa la música de la vida cotidiana. “Valoro toda esta experiencia: ser artista, ser popular, pero también la experiencia de vida familiar, de ser papá, de tener una compañera que me acompaña a todos lados”, señaló.
Este sábado, en Rosario, ese recorrido tendrá forma de concierto. Lerner llegará con las canciones que lo hicieron parte de la historia del pop argentino, con nuevas búsquedas y con una certeza: después de cuatro décadas, el vínculo con el público sigue siendo el centro de todo. “Después de 40 años hay un lazo de amor y conexión”, dijo.