Tras recibir indicaciones médicas que la obligaron a realizarse estudios de salud fuera del programa, Andrea del Boca abandonó la casa de Gran Hermano Generación Dorada. La actriz lloró y antes de irse, agradeció. 

Un día antes, la protagonista de Zingara y Celeste utilizó un tensiómetro, como había hecho en jornadas anteriores. En esta ocasión, los resultados no fueron favorables, lo que encendió la alarma en la producción y derivó en la recomendación de una evaluación médica más exhaustiva.

Se pudo ver la explicación de la actriz a sus compañeras más cercanas —Yipio, Daniela De Lucía y Jenny Mavinga— al contarle que los valores obtenidos no eran los esperados. “No me dieron bien los parámetros, así que tengo que salir para que me hagan estudios. Calculo que serán dos días”, les confió la actriz, todavía en la intimidad de la habitación.

La noticia se extendió rápidamente al resto de los participantes y frente a todos sus compañeros ella misma aclaró que el médico había detectado irregularidades en su control de salud y era necesario realizar estudios complementarios fuera de la casa. La actriz intentó tranquilizar al grupo asegurando que su intención es regresar y retomar la competencia por el presupuesto del domingo.

La producción activó el protocolo de aislamiento habitual ante este tipo de situaciones. Andrea preparó rápidamente su valija y, entre lágrimas, se despidió de cada uno de sus compañeros. “Gracias por permitirme ser parte de este viaje mágico, divertido y apasionante”, manifestó en voz alta, mientras armaba su valija. “Gracias Gran Hermano por esta maravilla, por esta casa y por estas personas maravillosas”, exclamó, unos minutos después ya en el jardín y con todos sus compañeros despidiéndola.