Andy Chango estuvo como invitado en PH, Podemos Hablar y contó una anécdota desopilante con Andrés Calamaro. Mientras “el Salmón” grababa Honestidad Brutal, organizaron una fiesta en un hospital.
El segmento arrancó con un juego propuesto por Andy Kusnetzoff. “¿Quién creen que hizo una fiesta en un hospital?”, lanzó el conductor. La respuesta fue inmediata: Gutiérrez no dudó ni un segundo. “Es re obvio. Es re obvio”, repitió entre risas, mientras Andy Chango le pedía con humor: “Que no te queremos quemar”.
El músico contó que estaba cenando en un restaurante con amigos, entre ellos Ariel Rot, en una mesa larga, cuando decidió sorprenderlos con un truco arriesgado. “Estaba en el primer piso y yo quise hacer un truco que era salir por una ventana y entrar por la otra”, relató. El intento terminó de la peor manera: “Cuando me fui a agarrar de la otra, me falló un centímetro y la ley de gravedad”, dijo entre risas, y reveló que se quebró el hueso calcáneo tras la caída.
Internado en un hospital español, Andy Chango recibió la visita de Calamaro que se encontraba en plena grabación de Honestidad brutal con parte de los músicos amigos del accidentado. Cuando se enteraron de lo ocurrido, cortaron la sesión de estudio y se trasladaron al nosocomio con todo lo necesario para convertir la habitación en una sala de fiestas. “Cortaron, terminaron la sesión de grabación, ponele dos de la mañana y vinieron con equipo de música, filmadoras... Pusimos a hacer un fiestón”, recordó el cantante.
“Me acuerdo que se quemó parte del piso y movíamos los muebles para tapar las quemaduras”, confesó Andy Chango ante las carcajadas del resto de los invitados. Las enfermeras intentaban poner orden, pero se encontraban con un obstáculo particular: Calamaro las filmaba y les decía “Váyanse, váyanse”. “O sea, las asustaba a todas”, completó el músico.
Cuando le preguntaron si ese material había sobrevivido, fue terminante: “Hay un archivo, hay un archivo que nunca va a ver la luz”.
La historia de fiestas hospitalarias no terminó ahí. Mónica Gutiérrez sorprendió al piso al confesar que ella también había protagonizado una celebración similar. “Sí, ¿puedo decir algo? Yo también tuve una fiesta en un hospital”, interrumpió la periodista. Kusnetzoff no lo podía creer: “Ah, vos creías que eras vos”.
Gutiérrez contó que, cuando nació su primera hija por cesárea, su marido Ale decidió que el acontecimiento merecía un festejo a la altura. “Pide un catering espectacular, arma un supercatering e invita a todos los que participaron del evento: anestesista, médico...”, detalló. La celebración incluyó champagne y abundante comida.
Pero la periodista llegó tarde a su propia fiesta. Tras salir del quirófano con su beba en brazos, se encontró con un panorama que no esperaba. “Yo los veo a todos comiendo y tomando como locos”, rememoró. A pesar del dolor por la cesárea, la alegría fue más fuerte: “Me dolía todo, pero estaba feliz”, aseguró. Y cerró con orgullo: “Pero tuve mi fiesta, tuve mi fiesta. Lleno de cajas de bombones, de flores, de... Pero el catering era descomunal”.