Florencia de la V recordó que el 15 de julio de 2010, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en sancionar la Ley de Matrimonio Igualitario. A 18 años de la fecha que cambió la vida de millones de personas, la conductora subió una foto de su casamiento con Pablo Goycochea junto a un sentido texto testimonial.

"Hace 16 años, Argentina dio un paso enorme hacia la igualdad”, comenzó el texto que escribió la conductora. “Para muchas personas fue una ley histórica. Para quienes atravesamos una vida entera luchando por ser reconocidas, fue mucho más que eso: fue la confirmación de que nuestras familias, nuestros vínculos y nuestro amor también merecían la protección del Estado”, dijo.

Acto seguido, enumeró: “Sé lo que significa crecer en un país que muchas veces te obliga a defender tu existencia. Sé lo que es vivir bajo la mirada del prejuicio, tener que explicar quién sos, soportar el señalamiento y aprender a convertir tantas heridas en fuerza.

“Cuando se sancionó la Ley de Matrimonio Igualitario, no sentí solamente que se ampliaban derechos. Sentí que una parte de nuestra historia dejaba de ser clandestina. Que el amor ya no tenía que esconderse. Que miles de personas podían mirar hacia el futuro con un poco menos de miedo y mucha más dignidad”, sentenció en el extenso pie de foto que publicó en sus redes.

Nada de eso fue un regalo”, señaló y siguió: “Fue el resultado de años de lucha, de militancia, de valentía y de personas que pusieron el cuerpo cuando todavía era más fácil callar”.

La segunda parte del mensaje tuvo un tono diferente, dejó de lado la memoria y se convirtió en advertencia: “Hoy celebramos estos 16 años con orgullo, pero también con memoria. Porque los derechos conquistados deben cuidarse. Porque frente a los discursos que vuelven a sembrar odio y a cuestionar nuestras vidas, tenemos la responsabilidad de no retroceder”.

Yo voy a seguir defendiendo la libertad, la igualdad y los derechos humanos con la misma convicción de siempre”, escribió la conductora. “No solo por mí, sino por quienes estuvieron antes, por quienes están hoy y por las nuevas generaciones que merecen crecer sin sentir vergüenza por amar o por ser quienes son”. Y cerró: “El mismo amor. Los mismos derechos. Y ante el odio, más memoria, más orgullo y más libertad”.