Ni el pronóstico de lluvias y tormentas pudo apagar las ganas de ver a Andrés Ciro Martínez y su banda este viernes por la noche en el anfiteatro municipal, en la primera presentación de Ciro y Los Persas en Rosario, que seguirá este sábado con localidades ya agotadas desde hace mucho tiempo. Los clásicos de Los Piojos, los temas de Los Persas y toda la capacidad de Ciro para manejarse en el escenario y para divertir al público que lo sigue desde hace cuatro décadas.
Todo ese recorrido de Ciro primero con Los Piojos y ahora con Los Persas, se vio reflejado en la diversidad de edades que hubo en las escalinatas del anfi. Desde niños pequeños que van al recital de la mano de sus padres e incluso ya de sus abuelos hasta los piojosos que peinan canas y muestran orgullosos sus remeras gastadas de aquellos viajes de la década de los 90.
Ciro y sus músicos salieron al escenario a las 21.20, con cielo amenazante sobre la zona del bajo rosarino pero sin la lluvia ni la tormenta anunciada durante todo el día. La banda abrió con “Astros” y para cautivar a los más “viejitos” al toque tiró “Desde lejos no se ve”.
Hubo tiempo para el ritual piojoso con “Tan Solo”, “Ruleta”, “Genius (El mendigo del Dock Sud)”, “Como Alí”, “El Farolito” y el emotivo “Maradó”, con imágenes icónicas de Diego en la pantalla gigante detrás de la banda.
Y fiesta para los más jóvenes seguidores de Los Persas con “Me Gusta”, “Antes y Después” -que hizo estallar al anfi-, “Insisto”, “Mirenla", “Caminando” y varios más.
También hubo homenaje a la selección argentina con “Luz” y a aquellos jóvenes combatientes con “Héroes de Malvinas”.
Claro que en el medio de tanto carnaval piojoso y persa, Ciro hizo sus clásicas intervenciones tipo stand up donde desplegó toda su impronta de frontman con anécdotas tan desopilantes como inverosímiles. Luego de cantar “El Farolito”, tiró: “En Rosario es el único lugar que cantan correctamente uo bamba en lugar de uo papa, como cantan en Buenos Aires. Me voy a mudar acá”. Y el público lo ovacionó.
El cielo aguantó, solo cayeron algunas gotas sobre el final del concierto para darle un poco más de épica a la noche y todos se fueron felices del anfiteatro luego de escuchar el himno en la armónica de Ciro y despedir a la banda que lo dio todo en el escenario. Y todavía falta la noche del sábado, en el mismo lugar y con entradas agotadas hace tiempo. Porque Ciro y sus Persas nunca defraudan.