Andy Kusnetzoff entrevistó en su programa de radio a Dante Spinetta quien repasó su vida artística y personal y recordó los problemas económicos que enfrentaron sus padres cuando él y sus hermanos eran pequeños, a pesar del éxito de Luis Alberto Spinetta.
El músico sorprendió al revelar que durante mucho tiempo no disfrutaron de los lujos que la gente creía que podían darse. “No, ni en pedo. Ojalá... Ojalá. Creo que era lo que se merecía, pero no, eran momentos muy difíciles”, dijo.
Consultado por los cambios de colegio, el artista contó que fueron por falta de dinero: "De golpe, un año había plata e iba a un privado y después no había, entonces iba a uno del Estado y nos mudábamos de barrio”. El conductor se mostró sorprendido, ya que desde afuera parecía que Luis Alberto Spinetta, por su éxito artístico, debía gozar de una situación económica holgada. “Artísticamente era Spinetta, ya, pero había años que no...”, aclaró Dante, y sumó: “Lo más loco era que nunca paraba de laburar. No era que era un colgado, ¿entendés? Que no, hago música y no. No dejaba de tocar, pero no había guita, no alcanzaba”.
Recién en los noventa, la familia logró acceder a su casa propia: “Para la época de los noventa, tuvimos casa propia, se tardó como un año y medio en terminarla, y entonces vivimos en la casa de mis abuelos”. Ese tiempo, lejos de ser traumático, dejó recuerdos entrañables para Dante: “Mi abuelo se levantaba todos los días cantando tango”.
En ese marco, la charla avanzó hacia el contraste que vivió el intérprete de “El lado oscuro del corazón” cuando llegó el primer éxito comercial con Illya Kuryaki and the Valderramas y el disco “Chaco” (1995). “Cuando pegamos con Chaco, nosotros éramos medios hipones con Ema, no teníamos ni obra social, ni plan, nada, qué sé yo. Ni cuenta de banco. Y de golpe el disco fue un éxito groso, que nos sobrepasó a nosotros. Yo vivía en la casa de mi novia, con su familia, y empecé a ganar guita. Y no sabía qué hacer con la guita y la metía toda en una bolsa de consorcio hasta que llegué con esa bolsa a una transacción inmobiliaria”. Entre risas, Andy bromeó: “Sabés qué, llegaste con la bolsa de consorcio a comprar la casa”, y Dante confirmó: “Sí, exactamente”.
El músico admitió que en ese momento no tenía educación financiera: “Después uno va aprendiendo a ahorrar un poco, manejarse bien, y más cuando tenés hijos. Ya después hay otra mentalidad. Yo, por ejemplo, algo que no quería es que mis hijos sufran eso de todos los colegios y todo eso, porque para mí eso no estuvo bueno, haber cambiado siempre. Todos los años, todos los grados, fui nuevo. Entonces no tenías amigos de toda la vida. Y mis hijos fueron desde sala de dos, tienen los mismos amigos. Eso, toda la primaria, por lo menos, hicieron”.
Sobre el cierre, Dante remarcó que la estabilidad familiar y económica recién llegó cuando él y sus hermanos ya eran grandes: “Vera ya era en los noventa y ya estaba más establecida la situación”.