Este sábado, regresó PH Podemos Hablar, el programa de entrevistas que conduce Andy Kusnetzoff. La edición tuvo muchos momentos emotivos, pero el principal estuvo encabezado por Yanina Latorre quien en un mano a mano con Pampita, contó el duro camino que recorrió para poder ser mamá. 

La panelista mostró una faceta poco conocida de ella. Abrió su corazón y expuso las dificultades que vivió pero también la soledad que sintió al finalmente, convertirse en madre. “Yo soy primero madre y después persona. Lo único que me importa en la vida son Lola y Dieguito, es la parte más matriarcal mía. Es lo que me completó y lo que me hizo”, confesó Latorre. 

Fue entonces que recordó el inicio de su lucha. “Yo tuve embarazos duros, porque no podía tener hijos. Me costó mucho tener a Lola. Ella es hija de un tratamiento eterno. Yo hace 32 años que estoy casada, Lola tiene 25, estuvimos siete años sin poder quedar embarazados y haciendo muchos tratamientos”. Pampita, conmovida, le preguntó si había perdido embarazos, y Yanina confirmó: “Cuatro. Y uno antes de un Boca-River. Estaba de cuatro meses, lo parí en la cama sola y no le avisé a Diego hasta que terminó el partido”. El relato fue crudo: “Lo tuve que juntar sola, llamar a mi mamá, a mi papá, un espanto”.

La panelista no se detuvo ahí y siguió profundizando: “Perdí muchos embarazos. Hice tratamientos, Lola es hija de tratamiento de fertilidad. Estuve nueve meses en la cama esperando que nazca y me daban 18 inyecciones diarias. En ese momento el tratamiento era tremendo, lo hice en Rosario cuando Diego jugaba en Rosario Central”. Todo ese dolor, explicó, quedó atravesado por un único deseo: “Lo único que quería era ser madre y que nazca Lola. Después, yo no quería tener más hijos. Sufrí mucho para tenerla, fue un parto difícil y un embarazo muy cuidado”.

“Hoy en día, la fertilidad está más avanzada, hay más herramientas. En ese momento era un peligro, Diego no quería que se entere nadie… fue una hija muy buscada y muy querida, por eso no aguanto que la hagan llorar y la cuido, es la luz de mis ojos”, reflexionó. 

Pero la historia no terminó con el nacimiento de Lola. “Después de Lola, seguí perdiendo embarazos, siempre sola. Porque, al estar casada con un jugador de fútbol, mi vida no era ni la de Wanda (Nara) ni la de la China Suárez y todas esas pelotudeces que muestran en Instagram. Mi vida era la de una mujer dedicada a una familia y acompañando a un marido con un talento, que cuando él terminó, nos ocupamos del mío e hicimos cada uno”, contó Latorre. 

Además, apuntó contra el deseo y la ingenuidad de su marido. “La fantasía de Diego era garch… y tener un hijo, pero eso no ocurría porque yo todo el tiempo perdía embarazos. Hasta que un día, a Diego lo venden de México a Guatemala, no me viene, no me entero, y pasa el tiempo. Dos meses, yo pensaba que lo iba a perder… si perdía todo el tiempo embarazos, para qué le iba a decir. Nos íbamos a ilusionar de que iba a venir un bebé”. La noticia la sorprendió mucho después: “Cinco meses que no me venía, hasta que un día le dije a Diego. Yo era muy flaquita, muy chiquitita, y no tenía mucha panza. Me mudo a Guatemala con la bebita de dos años, armo la casa, el jardín y, a los cinco meses, fui al médico y me dijeron que estaba embarazada. Fue el embarazo más corto de mi vida, cuatro meses y nació Dieguito”.

En ese mismo sentido, confesó con dolor que su esposo no estuvo durante los partos. "Parí sola a mis dos hijos. Siempre viví afuera pero elegí que nacieran en Argentina. A la sala entró mi hermana y las dos veces Diego llegó al día después. Tuve parto natural, se me adelantaron, rompí bolsa, llamé a mis papás, y la que entró y sostuvo mi mano fue (mi hermana) Maite. Diego ya conoció a los chicos ya peladitos y divinos. Venía dos días y yo me quedaba 45 días sola”, resumió, con la mezcla de crudeza y humor que la caracteriza.

A lo largo de la charla, Yanina dejó en claro que su mayor orgullo es la maternidad. “Nada me quita el sueño, me chupa todo un hu... Me quiero mucho, nada me va a hacer que no trabaje, que no brille, que no la pase bien, que no disfrute mis hijos”, concluyó ante la mirada conmovida de Pampita.