La noche del 24 de junio de 2000, Rodrigo Bueno, “El Potro” cenó en un bar, subió a un escenario, completó el show y al regresar a Buenos Aires tuvo un accidente que le costó la vida. A 26 años de esa noche, Patricia Pacheco, ex pareja del cantante y madre de Ramiro Bueno, recordó el minuto a minuto del fatídico día.
“Yo ya estaba como un poco cansada”, reconoce sobre la insistencia de Rodrigo en que lo acompañara esa noche. La invitación llegó a través de Cachi, el asistente del cantante, quien tocó el timbre de su departamento para llevarla al encuentro. Ella no tenía ganas, pero sabía que Rodrigo buscaba recomponer el vínculo familiar, especialmente por Ramiro, el hijo de ambos.
Ya en El Corralón, el último restaurant donde comió el artista, Pacheco vio “una mesa ahí medio vacía, porque se ve que habían comido. A mí me preguntaron si quería comer algo y dije que no". Mientras tanto, Rodrigo, invitó a los presentes, entre ellos Fernando Olmedo y Karina Jelinek, al recital en La Plata: “Sé que sí, que le dijo vamos y él fue”, cuenta sobre la invitación.
Durante la cena, el consumo de alcohol era parte de la rutina de Rodrigo. Patricia lo describe sin eufemismos: “Sí, eso sí, todo el tiempo tomaba cerveza”. Pero no era solo el alcohol lo que marcaba sus noches. “Él tenía el consumo de la cocaína también”, admitió ella.
De Buenos Aires debían viajar hasta La Plata. “No recuerdo mucho que haya pasado nada del otro mundo más que poner música, contar del viaje a Cuba, ese tipo de cosas”, dijo al respecto. Sin embargo, la llegada al boliche Escándalo marcó el inicio de un ambiente hostil. “Sí, pesado”, definió sobre el clima en el lugar. El hijo de Rodrigo subió al escenario y, lejos de ser celebrado, el gesto fue recibido con miradas de desaprobación. “No podían aguantar que Rodrigo tenga un hijo”, sentenció.
Al finalizar el show, José Luis Pepe Gozalo, el representante de Rodrigo les dijo: “Tengan cuidado porque esta es una cama de fulano y mengano”, recordó Pacheco. Ya en la camioneta, comienza el regreso a Buenos Aires. Es allí donde presencia a Rodrigo consumir cocaína: “Claro, volviendo. Lo vi consumir, pero tampoco es que... Consumió un pase”.
El viaje por la autopista Buenos Aires-La Plata se tornó crítico cuando Alfredo Pesquera, empresario conocido, aparece en escena. Patricia detalla el episodio: “Le pasa Pesquera con la camioneta blanca... le toca bocina, lo hace como vibrar. Y pasó a las chapas y el otro pasó a las chapas... Se fue a las... se fue a buscarlo”. Rodrigo reaccionó acelerando, y la situación escaló rápidamente: “Yo sentía que Rodrigo se iba para un lado, iba para el otro... cuando vos querés pasar y no te dejan. Iba para un lado hasta que empezó a hacer así como frenando, el, atrás, y en una de esas se va para el costado”.
“Lo único que yo tenía que hacer era ponerle la mano en la cabeza al nene y esta mano como en la espalda... Después me fui haciendo bolita, bolita, con los pies para adelante... Empieza a dar tumbos, no sé cuántos, dio como cuatro tumbos, un montón", indicó la mujer y sumó: "Fue recontraremil violento y yo pensaba dentro mío: «Que ya pare». Al final la camioneta como que paró, rebotó. Por suerte quedó boca arriba. Paró y yo quedé con el nene ahí. Estaba así como muerta viva, en shock terrible. No sabía ni qué había pasado”.
Consultada sobre la naturaleza de la muerte de Rodrigo, Patricia elude afirmaciones tajantes: “¿A Rodrigo lo mataron? Eh, pasa que vos me hacés esa pregunta. Ganas no le faltaban a nadie, pero... no te puedo dar esa respuesta, ¿entendés? ¿O se mató? Yo no te puedo dar esa respuesta”.