Gladys Florimonte fue parte de la mesa en La noche de Mirtha y, fiel a su estilo, la conductora quiso recordar sus comienzos como actriz. La artista habló sobre lo difícil que le resultó al principio, ya que su familia no la acompañaba, lo que conmovió a todos.

Mi familia no quería que fuera artista. Mi papá ya había fallecido, pero a mi hermano y a mi mamá no les gustaba mucho la idea, preferían que eligiera otra cosa”, contó Gladys.

“Me empecé a poner de novia, le dije a él que quería estudiar teatro y me dijo que me bancaba en la carrera. Yo le había pedido a mi hermano, pero me dijo que no”. Sin embargo, su familia terminó ayudándola.

Yo era tremenda. Imaginate que me crié con todos varones, yo era una más”, recordó la actriz, quien relató una anécdota sobre cómo sus hermanos la incentivaron a decir algo para integrarla: “Pasó una señora y yo tenía que decirle chau, gorda. Se lo dije y terminé castigada”.