Sofía Gonet, conocida como “La Reini” reflexionó sobre las intervenciones estéticas que marcaron su vida desde la adolescencia. La influencer habló con total honestidad sobre los mandatos de belleza, la autoexigencia por encajar en el medio y las consecuencias de esa exposición.
Según relató, a los 18 años se sometió a su primera cirugía estética: una operación de busto que dio inicio a una serie de procedimientos que incluyeron rellenos faciales y múltiples retoques. “Me arrepiento un montón de haberme hecho intervenciones estéticas, de haberme tocado la cara. Todo lo que tenga que ver con el ácido hialurónico no lo recomiendo”, expresó.
“Yo ya me hice ochocientas intervenciones, ¿entendés? Primero, no siempre queda bien, casi siempre queda mal. Segundo, hay algo de las facciones naturales de uno que es lo que es realmente bello”, apuntó. Y explicó que a propósito de las consecuencias de estos procedimientos, ahora se encuentra en una pausa.
"Estoy en una especie de break esperando que se disuelva todo. No me quiero seguir inyectando, la verdad”, dijo y sumó: “A mí me pasa que hoy me veo, yo me disolví hace poco el labio de arriba porque me había migrado, ¿viste? Y ahora no me quiero volver a inyectar nada, quiero que se vaya solo”.
Sobre los motivos de esas intervenciones, “La Reini” contó “el tema de los mandatos de belleza me pesaron desde chica, o sea, desde cuando no existía la Reini, era yo, que siempre me preocupó mucho estar linda, siempre hubo cosas que quería cambiar, que quería modificar y siempre me pesó mucho el tema de la belleza en sí”.
En ese sentido, confesó que el deseo de “encajar” en televisión la llevaron a situaciones que no le gustan. “Eso es un poco de lo que te decía, de ponerme en riesgo, ¿viste? Como de mutilar mi cuerpo, de ponerte en esas situaciones que después decís: ¿Por qué hice esto?”, reflexionó.
Un punto central en la crítica de Gonet es la naturalización de los procedimientos estéticos y el efecto de “copy paste” que observa en la apariencia de muchas mujeres jóvenes. “Hoy en día todas tenemos más o menos la misma cara y es un garrón”, sintetizó.
La influencer señaló que la tendencia a replicar un modelo único de belleza, alimentado por redes sociales y filtros digitales, lleva a que “los procedimientos son los mismos, entonces realmente es un copy paste en todas las caras”. Y setenció: “Por eso hoy lo que es más bello son las caras distintas, o sea, las que se mantienen naturales hoy son las que son más lindas”.
Fue entonces que compartió ejemplos personales sobre los efectos no deseados de los retoques, como el caso de sus pómulos: “Hay procedimientos que no defiendo para nada. Los pómulos, por ejemplo, no se lo hagan nunca”. Además, relató cómo al mirarse al espejo tras algunos retoques sentía insatisfacción: “Me pasa muchas veces que me veo al espejo o que veo historias mías de cuando habían pasado pocos días de que recién me inyectaba y digo: «No, qué horror, qué espanto»”.