La música popular llora su pérdida, al margen de los géneros, sea rock, folclore, tango, pop o cualquiera de las tribunas urbanas. Todas se vieron influenciadas por el Indio Solari. Por eso, uno de los grandes nombres de esa cultura popular le dedicó unas sentidas y profundas palabras: Fito Paez se sentó a recordar al mito que hoy nace.
“Se fue el líder de una de las más importantes tribus argentinas. Cuando fallece un cacique se activa de inmediato un proceso profundo que combina el duelo colectivo, ritos espirituales y la transición de poder. Se genera un desconcierto y una sensación de abandono en su pueblo. Una fuerte angustia”, dijo el rosarino a modo de diagnóstico social.
Y agregó: "La muerte de un chamán de esta naturaleza, la de un líder que intento iluminar a su comunidad produce un inmenso vacío. ‘Todas las muertes son tristes’, decía Charles Bukowski. Y esta sí que lo es para la inmensa masa ricotera. El legado de Solari se irá leyendo en el tiempo y en los efectos de su obra sobre su comunidad, la música y poética argentina.
Luego, recurrió a una referencia personal, aunque para mostrar la grandeza del hombre que hoy se convirtió en Mito: “Tuvimos un solo encuentro en los camarines de Cemento sobre los finales del año 1988. Allí, él me aleccionó como un hermano mayor sobre una canción que él consideraba que yo había maltratado públicamente y tuvo precisión cartesiana en aquella observación de orden amoroso”.
Fito no quería cantar más “Yo vengo a ofrecer mi corazón” desde que asesinaron a su abuela y su tía: “Recuerdo esta escena como la irrupción de un desconocido revelándome suavemente una dura verdad de mi vida. Me instaba a una definitiva reparación de aquella pieza en la que venía a ofrecer mi corazón”.
“Si que era un ser magnético y de un profundo carisma. Se fue uno de nuestro bando: la convulsionada, salvaje y siempre exótica e imprevisible cultura rock. Un profundo abrazo de amor a familiares y amiguxs”, cerró Fito.