«Entre otras ocupaciones, Barquero estudió medicina, vendió whisky importado, intentó fabricar pelotas de fútbol, fue cuervo –”como se llama al que compra oro y lo vende enseguida”– y joyero. Empresas que, dice, “ostentaban un denominador común: el estropicio y la ruina económica”. Sin embargo, según cuenta en La ley de la memoria, tuvo su momento de prosperidad y llegó a ser “El príncipe del oro”, como se llamaba el negocio que había montado para comprar oro en Rosario y venderlo en Buenos Aires. Algo que comenzó a derrumbarse cuando uno de sus colaboradores y su mujer aparecieron asesinados en un típico crimen mafioso. Para salir de apuros, alquiló su casa de fin de semana a un amigo. La suerte dio enseguida un giro completo: aquel amigo integraba una banda de secuestradores y la casa de Barquero fue utilizada para ocultar a un empresario cordobés que terminó liberado por la policía» cuenta Osvaldo Aguirre en una entrevista realizada a Jorge Barquero y publicada en Página/12 en 2004.  

A veintisiete años de su primera edición, UNR Editora trae al presente esta extraordinaria novela de corte autobiográfico. Con ella recupera la voz de un autor que comenzó a escribir en una celda de la cárcel de Coronda y se convirtió en una “revelación del policial argentino”.