Ludovico Di Santo participó de Otro Día Perdido, el programa conducido por Mario Pergolini. Allí, el actor decidió abrir la puerta a su intimidad y recordó las burlas y los apodos que recibió durante su infancia en la escuela a causa de su nombre. En ese marco, el artista explicó que esa experiencia forjó su temperamento y tuvo mucho que ver a la hora de seleccionar el nombre para su hijo. 

“Cuando uno se llama Ludovico, yo decía en el comienzo del programa, cuando te das cuenta en quinto, en sala de cinco, ya se te empieza a complicar el panorama”, planteó el conductor e insistió en que los primeros años de vida del actor pudieron haber sido complejos. “Los diez primeros años habrán sido complicados, ¿sí o no?”, le preguntó. Di Santo respondió con ironía: “Alguna gracia tiene que tener”.

Ante la consulta de Agustín Rada sobre cómo lo llamaban sus compañeros, Di Santo dio una lista que dejó en evidencia que las cargadas excedían cualquier juego de palabras con su nombre. “¿Querés que empiece? Gorda, pitufina, gelatina”, enumeró.

Rada le señaló que esos sobrenombres no tenían relación con Ludovico. El intérprete coincidió y explicó que, según su experiencia, llevar un nombre que se aparta de los más comunes lo exponía a bromas constantes. “Y no, con ese nombre te ponen apodos de todo el tiempo. Ludo, boludo, che, bol... Pasé todo”, afirmó y agregó: “O sea que empezás a pelear o a tener alguna gracia o a hablar”.

Para Pergolini, atravesar esa clase de situaciones en la niñez puede terminar por moldear a una persona. “Pero yo digo que te forma. Un nombre como ese te termina formando”, consideró el conductor. Di Santo estuvo de acuerdo con esa lectura y respondió: “Sí, sí, sí, por supuesto”.

Luego, profundizó en la idea de que el nombre tuvo consecuencias en su forma de vincularse. “Para bien o para mal, no pasás desapercibido. Entonces, alguna gracia tenés que empezar a tener”, expresó. Durante el intercambio, Pergolini también quiso saber si Di Santo conocía el motivo por el que sus padres habían elegido llamarlo así. El actor contó que sí se lo preguntó a su padre y que la respuesta fue sencilla: “A mi viejo le gustó y a mí también me gustó siempre”.

La conversación derivó entonces en su propia paternidad. Di Santo reveló que tiene un hijo llamado Filipo, otro nombre que generó una broma de Rada. “Ya es de familia. Son unos hijos de p... todos, claro”, lanzó el humorista.

El actor recogió el comentario y volvió sobre la idea que había planteado acerca de su infancia. “Forja el carácter, señores. Forja el carácter”, respondió entre risas.