Este viernes murió en Indio Solari. El músico se consagró como una de las figuras más emblemáticas del rock argentino. Sus recitales, que se convirtieron en “misas”, convocaron de miles de personas y sus canciones, ya son parte de la historia de la música de todo un país. 

El repertorio abarca himnos generacionales compuestos junto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y una aclamada discografía solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

“Jijiji”, en el podio ya que con sus acordes, se forma el "pogo más grande del mundo", y es el clásico indiscutible con el que los Redonditos cerraban sus recitales; “La Bestia Pop”, un pilar fundamental de los inicios de la banda y una de las canciones más enérgicas.

“Un Ángel para Tu Soledad”, una poderosa balada rockera; “El Pibe de los Astilleros”, un tema melancólico y urbano, con una atmósfera única y una letra muy valorada por sus seguidores; “Mi Perro Dinamita”, un rock directo, divertido y de alta rotación que marcó una faceta más ligera de la banda. 

Como soliata, Solari también dejó su impronta. “El Tesoro de los Inocentes”, la canción que da título a su primer álbum, consolidando su nueva etapa en estadios o “To Beef Or Not To Beef”, una de las canciones más populares y bailables. 

“Porco Rex”, el corte homónimo de su segundo disco solista, con letras crípticas y un sonido pesado; “Encuentro con un Ángel Amateur”, un sentido tema más reciente que reflexiona sobre el paso del tiempo y la lealtad.