La cumbia santafesina despide a una de sus voces más representativas. Pastor de los Santos, nombre artístico de Oscar Roberto Cabral, murió a los 66 años luego de atravesar un delicado cuadro de salud que había generado preocupación entre familiares, colegas y seguidores en las últimas semanas.
Nacido el 29 de julio de 1960 en el barrio La Gran China de la ciudad de Santa Fe, Cabral dedicó gran parte de su vida a la música popular. Hijo de Carlos Cabral y Martiniana Juani, encontró desde muy joven una pasión que lo acompañaría durante más de medio siglo y lo convertiría en una referencia de la escena tropical.
Sus primeros pasos como cantante llegaron cuando tenía apenas 16 años, integrando por un tiempo la agrupación Tropical Maracaibo, una experiencia que marcaría el inicio de un largo recorrido artístico. A los 22 años decidió emprender un nuevo proyecto y formó Los del Palmar junto a Tomás Gómez, Jorge “Perno” Ramos y “Chon” Vivas. Aunque el grupo no llegó a registrar discos, fue una etapa importante en su desarrollo musical.
Más tarde continuó su carrera con el Grupo Trinidad, compartiendo escenario con Vicente Sosa, Jorge Fleitas, José Luis Ayala y Daniel Maldonado. El reconocimiento masivo llegaría poco después, cuando en 1986 se incorporó a Los Tekilas, formación en la que compartió escenario con Julio Maidana, Carlos Caligaros, “Lito” Maldonado y “Coco” Chayle. Fue durante aquellos años cuando nació el nombre artístico Pastor de los Santos, con el que se volvería popular en todo el país.
A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, participó en distintas agrupaciones, grabó numerosos trabajos discográficos y recorrió escenarios de toda la región, consolidándose como una figura habitual de la movida tropical santafesina. Su carrera atravesó distintas etapas del género y logró mantenerse vigente a través de varias generaciones de seguidores.
En los últimos años, el músico enfrentó una enfermedad oncológica terminal con metástasis que fue deteriorando progresivamente su estado de salud. A esa situación se sumaron dificultades económicas durante el tiempo que residió en Paraná, donde atravesó una etapa de especial vulnerabilidad.
Pese a ello, nunca se alejó completamente de la actividad artística. De hecho, en 2025 presentó "Trampa y Fuego", un álbum compuesto por diez canciones que se convirtió en uno de los últimos registros de su extensa carrera. Parte de su discografía también fue incorporada a plataformas digitales, permitiendo que nuevas generaciones siguieran descubriendo su música.
Con su partida, la cumbia santafesina pierde a uno de sus nombres históricos, una voz que acompañó durante décadas la vida de bailes, festivales y escenarios populares de toda la región.