La reconocida artista japonesa Yayoi Kusama, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, murió el pasado 14 de agosto a los 97 años en un hospital de Tokio.
La noticia fue confirmada recién este jueves por el Museo Yayoi Kusama y la Fundación Yayoi Kusama, pero no informaron la causa del fallecimiento.
Reconocida por sus característicos lunares, sus instalaciones inmersivas y sus juegos con el infinito, Kusama construyó durante más de siete décadas una trayectoria que atravesó la pintura, la escultura, las instalaciones, la performance, la narrativa y la poesía.
Incluso en sus últimos años continuó trabajando y, según informaron las instituciones que difundieron la noticia, siguió pintando hasta sus últimos días.
Nacida el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama comenzó a desarrollar desde muy pequeña un lenguaje visual propio.
Las alucinaciones que experimentó durante su infancia tuvieron una fuerte influencia en su producción artística y se convirtieron en el punto de partida de una estética basada en la repetición de patrones, redes y puntos.
A lo largo de su carrera fue considerada una pionera del pop art, el minimalismo y el arte feminista. Su obra también tuvo una fuerte influencia en artistas contemporáneos como Andy Warhol y Claes Oldenburg.
Desde la década de 1970, Kusama vivió y trabajó voluntariamente en un centro psiquiátrico de Tokio. Desde allí continuó desarrollando una producción artística que la convirtió en una de las creadoras japonesas más reconocidas a nivel internacional.
Entre sus trabajos más emblemáticos se encuentran las siguientes cinco obras:
- Infinity Mirror Rooms
La serie de habitaciones espejadas es probablemente la creación más conocida de Kusama a nivel mundial. La artista comenzó a desarrollarla durante la década de 1960 y creó espacios inmersivos en los que espejos, luces, esferas y formas repetidas generan la sensación de encontrarse frente a un espacio infinito.
La propuesta convierte al espectador en parte de la obra y, con el paso de los años, las instalaciones se transformaron en uno de los grandes fenómenos del arte contemporáneo. Las Infinity Mirror Rooms fueron exhibidas en museos de distintos países y también se volvieron especialmente populares a través de las redes sociales.
- Narcissus Garden
En 1966, Kusama presentó Narcissus Garden en la Bienal de Venecia sin haber sido invitada oficialmente. La instalación estaba compuesta por cientos de esferas espejadas distribuidas sobre el césped.
La obra también funcionó como una crítica a la comercialización del arte. Kusama ofrecía las esferas a los visitantes y la intervención generó tal repercusión que terminó siendo retirada de la Bienal.
- Infinity Nets
La serie Infinity Nets comenzó en la década de 1950, durante los primeros años de Kusama en Nueva York. Se trata de pinturas de gran formato cubiertas por redes de trazos repetitivos que generan una sensación visual de continuidad.
Esta producción fue fundamental para su desarrollo artístico y sentó las bases de una de las características centrales de su obra: la repetición. Las pinturas también estuvieron vinculadas con las visiones alucinatorias que la artista experimentaba desde su infancia, en las que patrones de redes y puntos parecían cubrir todo lo que la rodeaba.
- Pumpkin
Las calabazas cubiertas de lunares se convirtieron en uno de los símbolos más reconocibles de Yayoi Kusama.
La más famosa se encuentra en la isla de Naoshima, Japón, y se transformó en una de las obras más fotografiadas por los turistas que visitan el lugar. Su particular combinación de la forma de la calabaza con los característicos lunares de Kusama hizo que la pieza se convirtiera en una imagen inseparable de la artista.
Para Kusama, las calabazas representaban un símbolo de consuelo, resiliencia y calidez espiritual.
- The Obliteration Room
The Obliteration Room es una de las instalaciones más participativas e interactivas de la artista japonesa.
La experiencia comienza en un espacio doméstico completamente blanco, sin colores ni elementos que alteren esa apariencia inicial. Luego, los visitantes reciben calcomanías de lunares de distintos tamaños y colores y pueden colocarlas libremente sobre las paredes, los muebles y diferentes superficies de la habitación.