La montajista, productora y mezcladora de sonido española Yasmina Praderas, dos veces ganadora del Premio Goya al Mejor Sonido por las películas As Bestas y Sirât, trance en el desierto, y nominada al Oscar por esta última, llega a Rosario para encabezar la masterclass “La mezcla de sonido, el último paso para construir una película” y acompañar la proyección del film de Oliver Laxe.
El largometraje, estrenado en la ciudad este 2026, marcó un hito en el mundo cinematográfico: por primera vez, tres mujeres –Praderas, Amanda Villavieja y Laia Casanovas– aspiraron a una estatuilla de la Academia de Hollywood en el apartado Mejor sonido.
Antes de esa doble presentación, que tendrá lugar este jueves, desde las 17.30, en el Centro Cultural Cine Lumière, Yasmina Praderas dialogó con Rosario3.
En la charla, la egresada del Centre d'Estudis Cinematogràfics de Catalunya, que participó en más de 80 producciones audiovisuales, destacó la importancia del sonido en la narración audiovisual: “Es un espacio muy corto en el tiempo, comparado con el resto de la postproducción, pero realmente muy significativo porque es ahí donde se toman las últimas decisiones”.
Además, ponderó la implementación en España de una política de cupo que elevó la participación de mujeres a cargo de equipos técnicos en la industria, y de la visibilidad que los premios otorgan a la hora de consolidar referentes para las futuras sonidistas.
La entrevistada, que también trabajó en la mezcla de sonido de las películas Quien a hierro mata (2019), Sentimental (2020), No matarás (2020), Salve María (2024) y La buena letra, por citar algunas, reflexionó sobre cómo la tecnología expandió las fronteras narrativas del sonido, sobre todo, después de la “separación” del rubro montaje: “Descubrí que el sonido también contaba y acompañaba las historias”.
Asimismo, se refirió a la convocatoria de Laxe y su trabajo en la mezcla de sonido de Sirât, junto a Villavieja (sonido directo) y Casanovas (diseño de sonido): “Tuvimos el coraje de disfrutarla y de buscar la manera más orgánica y sentida posible”. Por último, se refirió a la remezcla de sonido en las películas que, tras el paso por los cines, llegan a las plataformas: “La cuestión es adaptar. Ajustar de tal manera que la experiencia, más allá de la diferencia, pueda ser lo más parecida posible”.
—¿Por qué la mezcla de sonido “es el último paso” para construir una película?
—Es algo que contiene mucha verdad, ¿no?, porque es el último proceso por donde pasa una película. Cerramos el sonido una vez que la película ya está rodada y montada, las músicas ya están hechas y el diseño sonoro también está construido. Mi especialidad, como mezcladora de sonido, se basa en acompañar técnica y creativamente ese último proceso del camino. Es un espacio muy corto en el tiempo comparado con el resto de la postproducción, pero muy significativo porque ahí es donde se toman las últimas decisiones.
—¿La intención de dedicarte al sonido estuvo desde el inicio de tu formación en cine?
—En realidad, no acabé mis estudios creyendo que era el sonido lo que más me iba a interesar. En esa época, el montaje y el sonido estaban unidos. En estos últimos años, el sonido se ha especializado mucho, cada vez más, y es una parte importante del audiovisual, como lo dice la palabra. Descubrí, a través del montaje, que el sonido también contaba y acompañaba las historias.
La primera que conectó con Oliver fue Laia. Me llamó por teléfono y me dijo: «Yas, tenemos un caramelito entre manos». Es una bendición poder hacer el sonido en una película así que ya de inicio plantea un mundo sonoro"
—Le atribuís a eso el crecimiento y protagonismo del sonido (registro, diseño y mezcla) en los últimos años…
—Te diría que hay una primera parte, que es la mejora de las tecnologías. Esto nos permite trabajar con una cantidad de pistas innumerables. El hecho de poder limpiar el sonido de rodaje nos permite añadir, conceptualmente, qué es lo que queremos escuchar. Creo que todo esto, unido a que directoras o directores se interesen narrativamente por el sonido, ya desde su origen, ha hecho que, poco a poco, todo esto vaya cogiendo fuerza.
—La pregunta llega tarde, pero ¿qué representó para vos la nominación al Oscar?
—Lo primero que diría es que da mucha visibilidad, que crea referentes. Más allá de que pueda ser yo u otra mujer, da opción a que otras mujeres jóvenes, que están comenzando digan: «Pues sí, hay una mujer mezcladora». Mi hija juega desde pequeña al fútbol y ha tenido referentes. Ha crecido viendo a chicas que juegan al fútbol. Para mí, eso sería lo más importante.
La mezcla de sonido es un espacio muy corto en el tiempo comparado con el resto de la postproducción, pero muy significativo porque ahí es donde se toman las últimas decisiones”
—Ya tenés un Premio Goya (2023) por el sonido de As Bestas, de Rodrigo Sorogoyen, y ahora, el segundo con Sirat, de Olivier Laxe. ¿Cuál es la situación de las mujeres en España respecto del liderazgo de equipos técnicos?
—Debemos de reconocer que en España, hace unos años, se implementó una ley de cuotas para equilibrar un poco la participación. A diferencia de la que ya teníamos, ésta ayudó a que las mujeres puedan aceptar puestos de responsabilidad. Un poco como pasa a veces en las universidades, ¿no?, que hay un nivel alto de alumnas estudiando, pero quienes acaban trabajando son hombres. Las mujeres siempre hemos estado allí. Yo finalicé mis estudios de cine en el 2006. Entonces, la ley de cuotas ha ayudado a que varias de nosotras tengamos nuevas oportunidades en proyectos que estaban destinados a que los hicieran los hombres por un tema presupuestario o de supuesta complejidad.
—La trama de Sirât se desarrolla entre la desolación, la inmensidad desértica y diálogos mínimos. No hay un “te explico”. ¿Cuál fue el lugar “conceptual” que trabajaron y cómo fue tu experiencia en la mezcla?
—Hubo un enorme trabajo. Primero, de Amanda, para captar todo en el lugar: esas referencias sonoras que sirvieron de cara a la postproducción para construir una base. Después, hubo un ejercicio profundo de diseño sonoro. Porque la idea de la película es que fuera una experiencia y, por lo tanto, aunque pueda parecer que la captura del directo es suficiente para generar una experiencia, ya todos sabemos que el cine no es verdad. Podría decir que es una gran mentira (risas). Hubo un trabajo enorme de Laia para dedicar mucho espacio a registrar vientos de otro tipo y buscar otros colores hasta lograr una capa enorme de decisiones sonoras que, una vez que llegaron a la sala de mezclas, reformulamos.
A través del montaje, descubrí que el sonido también contaba y acompañaba las historias”
“Siempre estuvo la idea de que la película tuviese un sonido táctil e inmersivo. Lo narrativo estuvo allí, presente. Sirât, no es una película donde los diálogos ocupen un espacio muy grande. Aquí, el «te explico» va formulado por el momento de la pérdida y del desconcierto del personaje de Luis (el padre que busca a su hija, interpretado por Santi López). Fue un proyecto que hicimos en Atmos (sistema de sonido Dolby Atmos) y lo tuvimos muy claro desde el principio. Entonces, necesitábamos trasladar cómo se experimentaba eso de la manera más narrativa y contundente posible, sin querer impresionar o ser efectistas. Inmersiva, esa es la palabra.
—Cuando las convocó Olivier Laxe y les comentó la idea, o les mostró el guion, ¿Qué fue lo primero que pensaron?
—La primera que conectó con Olivier fue Laia. Me llamó por teléfono y me dijo: «Yas, tenemos un caramelito entre manos». La realidad es que es una bendición poder hacer el sonido en una película así que, ya de inicio, plantea un mundo sonoro. Te planta unos altavoces, un espacio inmenso y te mete dentro de una rave. Y luego, tiene como una evolución. Al final, es una película que va de lo colectivo a lo individual. Bueno, a nivel sonoro, siempre tuvimos muy presente esta idea. Es una película que nos permitió experimentar, tomar decisiones arriesgadas. Podría haber sido de otra manera, pero bueno, ahora siento, con el tiempo, que tuvimos el coraje de disfrutarla y de buscar la manera más orgánica y sentida posible para todo lo que estaba pasando.
Aunque pueda parecer que la captura del directo es suficiente para generar una experiencia, ya todos sabemos que el cine no es verdad”
—¿Qué desafío te supone la mezcla de sonido con el aumento de la oferta de cine en plataformas, con dispositivos como televisores, en el mejor de los casos, que no amplifican ni la técnica y ni el sentido como en una sala?
—La cuestión es adaptar. Normalmente, el material que llega a la mezcla viene trabajado para la espacialidad de la sala. Si luego tienes que traspasar eso a plataformas, tienes que cambiar un poco. No se remezcla entera, porque sería imposible. Harías otra película. Tampoco te puedes dedicar a copiar exactamente, porque la experiencia en las plataformas es completamente diferente. No es lo mismo escuchar en los altavoces de mi ordenador (computadora) que en unos cascos (auriculares) o en una sala. Lo que hago es adaptar por grupos. Tomo el material ya mezclado, que lo tengo grabado por separado: diálogos, foley, backgrounds, música; todo. Desde allí, genero una remezcla donde minimizo el rango dinámico. Intento equilibrar un poco para compensar esa relación. Claro que nunca es lo mismo. Eso es imposible. Por ejemplo, en Sirât, el subgrave de los altavoces, que tiene una función importantísima, en un ordenador no suena así. Pero bueno, intentas ajustar de tal manera que la experiencia, más allá de la diferencia, pueda ser lo más parecida posible.
La masterclass y cómo anotarse
Este jueves, de 17.30 a 19.30, en el CC Cine Lumière (Vélez Sársfield 1027), la mezcladora de sonido Yasmina Praderas encabezará la masterclass “La mezcla de sonido, el último paso para construir una película”.
En la charla, Praderas abordará el papel de la mezcla como una herramienta narrativa, mostrando cómo las decisiones sonoras guían la mirada del espectador, construyen el espacio, generan emoción y dan identidad a cada película.
Seguido, a las 20, se proyectará en función especial Sirât, de Oliver Laxe. Ambas actividades son gratuitas y requieren inscripción previa en este link.