Diego “Corcho” Mesaglio arrancó el 2026 con la noticia que más deseaba escuchar: podrá someterse a un trasplante de córnea para intentar recuperar la visión de su ojo izquierdo. Tras nueve años en lista de espera, el actor de Chiquititas será intervenido. 

Mesaglio, decidió contar la buena noticia durante una emisión del programa de streaming Modo Zapping. “Me llamaron y dijeron: «Hola, ¿Mesaglio Diego?» Sí. «Tenemos tu córnea». No, terrible. Es como cuando te llaman Mercado Libre, escuchame, ¿vos pediste unas Vans?", contó con humor, pero sin perder la emoción.

En diálogo con Dany Martins y Carolina Ibarra, recordó su sorpresa por lo naturalizado que tiene el personal del hospital, el hecho de comunicar estas noticias. Acto seguido, contó lo que le dijo a la persona que lo llamó: "¿Vos sabés que estás hablando con una persona que hace nueve años está esperando este llamado?”.

Para contextualizar la ansiedad de ese llamado, y las ganas de se trasplantado, “Corcho” recordó cómo reaccionó la última vez que recibió un llamado del Hospital de Clínicas  “Veo que dice el nombre del hospital. Córnea, pienso. Dejo el teléfono y salgo corriendo. No me pregunten para qué. Me bajé del auto y salí corriendo”, dijo.

Vale recordar que, en 2014 Mesaglio tuvo un accidente doméstico que le cambió la vida. “Puse la botellita de alcohol mal ubicada en la repisa del baño y se patinó. Cuando se cayó para un lado, la agarré y salió el chorro que me entró justo en el ojo“, dijo durante una entrevista televisiva. 

Si bien, fue de urgencia al hospital, el personal médico no solo no solucionó su problema sino que agravó su cuadro. “Primero no me lavaron bien, después me echaron anestesia y el médico me dio el tarrito de gotas con el calmante y me dijo las palabras mágicas: «Cuando te duela, ponete»“, agregó en PH Podemos hablar (Telefe). Y el exprotagonista de Chiquititas obedeció. El actor se puso el medicamento cada media hora. A tal punto que en una sola noche lo terminó. Después se enteró de que, en realidad, se tenía que aplicar una gota cada 12 horas. El daño ya estaba hecho.

El alcohol que tenía todavía en el ojo y el exceso de anestesia le terminó quemando la córnea del ojo izquierdo. A pesar de la desesperación que le provocó toda esta situación, Diego se empezó a atender en el Hospital de Clínicas, en donde se sigue tratando. “Ahí hicieron todo para recuperar el ojo: operaciones, todo lo que se tenía que realizar. Yo cada vez veía menos”, sostuvo.

Pero lo peor todavía no había llegado. Después de siete intervenciones quirúrgicas, sufrió una infección muy grave. “Está dentro de las 17 peores que puede tener el ser humano, porque el virus va del ojo a la cabeza en horas. Debido a esto se dejó el tema de la visión de lado y se ocuparon de matar la infección, que duró seis meses”, aclaró.